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La esquizofrenia infantil
La esquizofrenia infantil

GRAVE ENFERMEDAD MENTAL

La esquizofrenia infantil

La esquizofrenia es un trastorno mental que causa mucho sufrimiento en la persona que lo sufre, pero se puede tener una vida totalmente normal.

El psiquiatra es el especialista encargado de esta enfermedadEl psiquiatra es el especialista encargado de esta enfermedad

La esquizofrenia es una enfermedad mental de extrema gravedad, muy seria y extremadamente incapacitante para el que la sufre. Precisamente por su extrema seriedad, los padres y tutores de los menores que la sufren deben estar lo suficientemente informados como para afrontar el problema.

Incidencia y factores

Esta enfermedad psiquiátrica afecta a en torno al uno por ciento de la población total. Es incluso menos común en los niños y resulta difícil reconocerla en las primeras etapas. Aunque el número de afectados tiende a igualarse para ambos sexos en la población total, la esquizofrenia infantil es más frecuente en niños en proporción de 2 a 1. Pese a que hay algunas excepciones aisladas, es extraño que la esquizofrenia dé comienzo antes de los seis años, y la aparición de los síntomas psicóticos de esta patología suele darse a partir de la mitad de la adolescencia.

El psiquiatra es el especialista encargado

Síntomas en niños

Los niños aquejados de esquizofrenia infantil son objeto de alucinaciones y pensamientos extraños, confusos o temerosos. El tipo de alucinación más frecuente, en un 80 por ciento, es la auditiva. El niño puede creer que está siendo perseguido, que recibe órdenes, etcétera.

Joven escuchando vocesJoven escuchando voces
En casi la mitad de los casos tenemos también ideas delirantes: paranoia, creencia en que se está siendo perseguido, religiosas o de grandiosidad, preocupaciones somáticas... El niño puede ser consumido por las alucionaciones hasta el punto de descuidar o dejar de lado sus deberes y rutina diarios. Así, pueden dejar de lavarse los dientes, descuidar la higiene, o incluso dejar de comer. Su comportamiento es desordenado, propenso a la catatonia, pueden tener cambios bruscos de estado de ánimo o de conducta. También tienen tendencia a carecer de expresión facial. Pueden imitar a personas cercanas, imitando sus gestos o palabras.

En algunos casos, los niños esquizofrénicos tienen una gran resistencia a cambiar, y se niegan a obedecer instrucciones u obedecer a la autoridad. Otro síntoma común es que les resulta difícil distinguir entre la realidad consciente y sus sueños. Es muy común entre los infantes que expresen desagrado por actividades que los hacían disfrutar y pierdan interés, retrayéndose socialmente y tendiendo al aislamiento. También les resulta difícil relacionarse con otros, no saben qué decir o cómo comportarse en ambientes sociales. Sus pensamientos tienden a ser desorganizados o erráticos, lo que afecta negativamente a su memoria y concentración, por una parte, y a su habilidad para hablar de forma clara y concisa, por la otra.

En su detección, es posible confundir las esquizofrenias que aparecen antes de los cinco años con el autismo, ya que los niños afectados tienen síntomas comunes. El diagnóstico diferencial antes de los tres años es casi imposible, y sólo queda esclarecida la situación cuando aparecen los síntomas psicóticos, como alucinaciones y delirios. La detección siempre debe corresponder a un profesional.

Tipología de la enfermedad

La evolución de esta patología va a evolucionar de forma diferente dependiendo del caso. En general, los profesionales de la salud mental dividen las esquizofrenias en cuatro tipos:

- La paranoide: Es la más frecuente. Predominan los delirios, en concreto aquellos relacionados con la sensación de ser perseguidos o de que determinadas personas o entidades quieren hacer daño al paciente. El afectado sospecha y evita la compañía de los demás, resulta irascible, evade dar respuestas y sufre de alucinaciones, que le causan temor y angustia.

Hay cuatro tipos de esquizofrenia

- Hebefrénica: Se caracteriza por las alteraciones en el estado de ánimo. Normalmente es más precoz que la paranoide, por lo que, aunque es menos frecuente que ésta, puede verse en niños. Resulta bastante grave: tiene una respuesta a la medicación en general peor que en la otra vertiente y la evolución es lenta y con resultados que resultan muchas veces poco positivos, escasos.

- Indiferenciada: Éste es un diagnóstico "cajón de sastre", que los médicos aplican a todos aquellos casos que resultan imposibles de definir y que no se encuadran dentro de las otras tipologías.

Tratamiento de la esquizofrenia infantil

Debemos saber que la esquizofrenia no tiene cura, es decir, no podemos confiar en un tratamiento o intervención que borre esta enfermedad. Pero también es cierto que en ciertos casos, el tratamiento puede borrar los síntomas negativos de la patología para lograr que el paciente lleve una vida casi normal.

La esquizofrenia puede llevar al aislamientoLa esquizofrenia puede llevar al aislamiento

La decisión de qué medidas se deben tomar en el tratamiento de un proceso esquizofrénico se reserva al psiquiatra. Tenemos que saber que puede utilizar medicamentos muy fuertes, con efectos secundarios y posibles reacciones adversas. Dividimos los tratamientos según afecten a dos clases de síntomas: los positivos y los negativos.

Los positivos son aquellas conductas que aparecen y son similares a las de una crisis psicótica. No son "buenos", sino que los llamamos positivos porque aparecen y se suman a la conducta del paciente. Pueden ser los delirios, por ejemplo.

Los negativos son las limitaciones de las capacidades y señalan una carencia. Por ejemplo, están las dificultades para llevar a cabo una relación social, o la pérdida de capacidad laboral.

Afecta al uno por cierto de la población

Cómo afecta a la familia

La esquizofrenia no sólo afecta a los individuos aquejados por la enfermedad, sino que también atañe a sus familiares, que se ven envueltos en una situación que les resulta desconocida y muy estresante. Según algunos estudios, los familiares pasan por varias etapas de recibimiento de la noticia. En la primera, los sentimientos determinantes son la angustia y el miedo: los padres temen a lo desconocido y deben lidiar con una serie de cambios inquietantes.

Algunas familias adquieren un complejo de culpa y se sugestionan creyendo que tienen responsabilidad en la enfermedad del pequeño. Otra fase necesaria es pasar un periodo de duelo con respeto a las expectativas que se han depositado en el niño: para muchos que le imaginaban un determinado futuro, es difícil convencerse de que no podrá ser así, pero la aceptación es necesaria. Si no, se producirán, de forma recurrente, ira y frustración por una situación que no se puede cambiar. Otro factor nocivo es la influencia de la sociedad cuando ésta reacciona ante las enfermedades mentales estigmatizando al enfermo y a los que lo rodean.

Los síntomas se pueden confundir con el autismoLos síntomas se pueden confundir con el autismo

Ante esta situación, algunos familiares reaccionan de forma contraproducente, dañando aún más al entorno familiar. Una de tales reacciones sería la de intentar ocultar la enfermedad al resto del mundo, temiendo que otras personas las puedan dejar de lado; esto suele contribuir a un mayor aislamiento del núcleo familiar. Otros discriminan al enfermo, dejando de referirse a él en su dimensión de persona y pensando en él en términos de paciente crónico o de enfermo irrecuperable.

Cómo afrontar la situación

A la hora de lidiar con un pariente enfermo de esta enfermedad debemos aceptar que esta enfermedad será un motivo de problemas y estrés; una vez aceptado ésto, lo siguiente es aprender a sobrellevar la situación de la mejor forma posible, de tal manera que podamos seguir ofreciendo nuestro apoyo y ayuda al enfermo. Aprender a aceptar y manejar la situación es necesario para evitar la frustración y los sentimientos de incapacidad.

Es necesario, también, buscar cuando sea necesario auxilio desde fuera del núcleo familiar. Un apoyo profesional puede ayudar a sobrellevar los problemas y dar refuerzos positivos tanto a los enfermos como a las familias. Éstas deben aprender a evaluar sus comportamientos y actitudes y aprender a reaccionar a las situaciones que se les planteen, aumentando así su eficacia. De esta forma disminuiremos la ansiedad, los desórdenes psicosomáticos y depresivos y otros problemas que pueden afectar a los cuidadores del niño.

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