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Deberes escolares, ¿a favor o en contra?
Deberes escolares, ¿a favor o en contra?

TAREAS PARA CASA

Deberes escolares, ¿a favor o en contra?

Existe un gran debate sobre los deberes escolares, ¿se podrá llegar a un acuerdo en la comunidad educativa?

agobiado por los deberesHay argumentos a favor y en contra de mandar deberes

Desde que existe la enseñanza formal y reglada en nuestro país, se ha mantenido la estrategia de mandar deberes para casa, desde Primaria hasta la Universidad. Sin embargo, parece que en los últimos años se ha dado un incremento de la cantidad de deberes que se pone a los niños, incluso desde edades muy tempranas, como la Infantil.

La cantidad de deberes depende en gran medida del colegio e incluso de los propios profesores. En los últimos años ha surgido un debate en el que el motivo de desacuerdo principal es si los deberes son realmente eficaces para mejorar el rendimiento académico de los alumnos.

Lo que está claro, es que hoy en día nadie está conforme

Los estudiantes se quejan porque pasan un tiempo excesivo correspondiente a su tiempo libre haciendo una gran cantidad deberes; los profesores, se quejan de la falta de tiempo para preparar los deberes de una forma más adecuada y de la incomprensión por parte de los padres; los padres, en cambio, lamentan que los niños a menudo necesiten de su ayuda o de ayudas externas para realizar estas tareas y que el excesivo tiempo que conllevan alteran la dinámica familiar.

¿Son necesarios los deberes?

Hoy en día, dada la intensidad a la que ha llegado este debate, hemos tendido a fijarnos en modelos educativos, a menudo propios de los países nórdicos, donde el sistema de enseñanza no plantea mandar deberes para casa como algo protocolario. Sin embargo, hay que tener en cuenta, que existen argumentos sólidos tanto a favor como en contra de los deberes:

Quienes defienden la estrategia de los deberes, destacan como ventajas que:

- Los deberes ayudan a retener y comprender de forma más efectiva los conocimientos planteados en el aula.

- Obligan a los niños a estudiar y repasar día a día, de forma que llegan más preparados a la hora de hacer los exámenes.

- Mejoran ciertos hábitos como la organización del tiempo y la planificación.

- Ayudan a instaurar rutinas y hábitos de autonomía y responsabilidad de cara al futuro.

- Durante las vacaciones, ayudan a no perder la rutina del estudiar.

- Conectan el hogar con la escuela.

Sin embargo, quienes están en contra de la estrategia de los deberes, defienden como desventajas lo siguiente:

- Las horas que los alumnos pasan en el colegio, que a menudo se asemejan con las horas correspondientes a la jornada laboral del adulto, deberían ser más que suficientes para que los niños adquieran de forma consistente los conocimientos necesarios.

- Las horas extras que pasan en casa haciendo una cantidad deberes excesiva les supone una fatiga tanto física como emocional que deriva en una saciedad e incluso rechazo con todo aquello relacionado con el colegio.

- Se limita la posibilidad de hacer actividades extra-escolares y el tiempo libre de los niños.

- Como consecuencia, la reducción del tiempo libre afecta también a la dinámica familiar y al tiempo que los padres tienen para pasar con sus hijos.

- A menudo las actividades son demasiado complejas y los niños necesitan la ayuda directa de sus padres para hacer los deberes.

- Todos los alumnos tienen los mismos deberes, por lo que se da una importante diferencia entre los alumnos de alto y de bajo rendimiento.

haciendo los deberesLos deberes nos ayudan a reforzar lo aprendido

¿Es posible llegar a un acuerdo?

Parece evidente que no existe una posición única ideal. Quizá el debate no debería centrarse tanto en la posibilidad extrema, bien de eliminar los deberes de forma total o bien de mantener las estrategias como hasta ahora. Puede ser que lo más idóneo fuese llegar a una posición intermedia, manteniendo los beneficios de los deberes y reduciendo los inconvenientes que a menudo conllevan.

El hecho de que los deberes obliguen a los niños a tener que llevar a cabo ciertas tareas diarias, sí es beneficioso a la hora de establecer ciertas rutinas y obligaciones de las que ellos mismos deban encargarse. Si estos alumnos continúan ascendiendo en los niveles de la carrera educativa, cuando lleguen a cursos superiores o a la Universidad, se verán necesariamente obligados a estudiar para llevar la materia al día, dada la gran cantidad de contenidos a los que deberán enfrentarse. Tener afianzadas estas rutinas desde pequeños puede ayudarles en el futuro. Sin embargo, para instaurar este hábito quizá sea suficiente con empezar en cursos más avanzados de primaria o en la ESO.

Los deberes tendrían que ayudarnos a preparar los exámenes

El argumento que defiende que los deberes ayudan a conectar el colegio con la escuela tiene su razón de ser, siempre y cuando la estrategia se plantee de la forma adecuada. Para poder estar realmente en contacto profesores y padres, sería necesario un feedback mutuo en cuanto a las necesidades del niño, sus logros, sus dificultades y las recomendaciones que pueden hacerse en ambas direcciones. Lamentablemente, esto no sucede en muchas ocasiones.

Como decimos, la cantidad de deberes depende en gran medida de la estrategia que siga cada colegio e incluso cada profesor en concreto. Por eso, los niños pueden notar importantes diferencias en cuanto a la cantidad de deberes para casa entre un curso y otro, aún estando en el mismo colegio. Estos cambios romperían con la idea de ir adquiriendo poco a poco los hábitos y rutinas de estudio diario.

Haciendo los debresCada alumno tiene unas necesidades diferentes

Continuamente estamos recalcando que la parte positiva de los deberes es reforzar y afianzar el conocimiento adquirido. Por tanto, si los deberes que se mandan para casa no están bien explicados y trabajados ya en el aula, no servirán para nada. En cambio, los alumnos pueden adquirir el conocimiento de la forma incorrecta y frustrarse al no entender lo que tienen que hacer, ya que a menudo ni siquiera los padres saben cómo resolver esos ejercicios.

¿Las mismas actividades para todos?

Algo que es extremadamente habitual es mandar los mismos deberes a todos los niños del aula y esto parece tener muy poco sentido. Si hay alumnos de buen rendimiento ya que ya han adquirido los conocimientos necesarios en el aula no parece necesario que tengan que trabajarlos más en el hogar. En cambio, podrían proponérseles actividades alternativas, de cara a incrementar y profundizar en estos conceptos.

Si hay alumnos con bajo rendimiento o con dificultades de aprendizaje, podrían proponérsele actividades de refuerzo, pero teniendo en cuenta que a menudo a estos niños les lleva más tiempo hacer estas tareas, por lo que habría que ser consciente del trabajo que se manda para casa, adaptando los ejercicios y respetando siempre sus ritmos y su tiempo libre.

Lo que a menudo encontramos los profesionales que trabajamos con dificultades del aprendizaje son niños que no adquieren en el aula los conocimientos y conceptos que allí se plantean. Por eso, cuando llegan con deberes para casa, a menudo ni siquiera saben qué tienen que hacer. Incluso en el caso de que lo sepan, frecuentemente las tareas son tan largas y tan poco adaptadas a cada caso individual, que pasan las tardes entresemana y gran parte del fin de semana haciendo ejercicios que de poco les van a servir para afianzar conocimientos. En cambio, les supondrán una frustración, saciedad y ansiedad que puede afectar incluso al resto de la familia, al verse desbordados de tareas y con el tiempo de ocio familiar reducido, incluso en edades muy tempranas.

Por tanto, ¿cómo deberían plantearse los deberes para casa?

Los deberes deben empezar a plantearse en edades avanzadas. Esto no quiere decir que bajo ningún concepto deba enviarse algún tipo de actividad a niños más pequeños. Sin embargo, alumnos de primeros cursos de primaria o de Educación Infantil, deberían tener para casa sólo actividades muy puntuales y de carácter lúdico como buscar distintos materiales y objetos para llevar a clase y enseñárselo a los demás niños, colorear algún dibujo para exponer en el aula, etc. Siempre actividades que puedan realizar junto con sus padres de una manera entretenida.

alumnos en claseLos deberes no deben ser nunca un castigo

- En cursos más avanzados, los deberes deben estar ajustados a lo que se ha explicado en el aula y adaptados para cada niño:

No tiene ningún sentido intentar avanzar en la materia utilizando los deberes para casa como recurso. Los deberes siempre deben ser un refuerzo a lo ya expuesto en el aula de forma clara. El profesor debe asegurarse de que los conceptos ya están adquiridos y explicar a los niños y a sus padres si fuera necesario cuáles son las tareas que deben realizar.

Además, cada alumno del aula debería tener diferentes deberes en función lo que ya haya adquirido en el aula y de su rapidez o lentitud a la hora de hacer las tareas. Para que esta medida sea posible, el profesor debe tener el tiempo suficiente para planificar estas tareas y los alumnos y los padres la idea de que con esta medida no se trata de favorecer a unos y de desfavorecer a otros, si no de todo lo contrario, equipararlos siendo consciente de las diferencias que necesariamente existen entre cada alumno.

- Los deberes no deben plantearse nunca como un castigo:

Lo que queremos es utilizarlos como medio para afianzar los conocimientos y hábitos a la hora de estudiar.

- No tienen por qué enviarse todos los días de forma protocolaria:

Además, cuando se manden deberes, el profesor debe ser consciente del tiempo que puede acarrearle a cada niño. Si existen distintos profesores para diferentes materias, debería haber cierta organización entre ellos a la hora de mandar los deberes para casa.

Lo importante, es respetar siempre los tiempos de ocio y de descanso, tanto del niño como de la familia en su conjunto.

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