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Actividades extraescolares: ajedrez
Actividades extraescolares: ajedrez

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Actividades extraescolares: ajedrez

El ajedrez ayuda a desarrollar la capacidad lógica del niño, de asumir el fracaso y de generar alternativas, además de promover la disciplina y la creatividad

El ajedrez, una actividad enriquecedoraEl ajedrez, una actividad enriquecedora

A la hora de elegir entre la amplia oferta de actividades extraescolares que despliegan colegios, academias y otros centros educativos, los padres se encuentran indecisos. Aprender una segunda lengua, música, practicar deporte... Todas ellas potencian las capacidades de sus hijos en un área concreta imprescindible para su desarrollo. Sin embargo, es posible que no encuentren ninguna tan completa y tan interesante para promover otro tipo de capacidades tan necesarias para el futuro de sus hijos como el ajedrez.

El ajedrez es de las actividades extraescolares más completas
Se trata de un milenario juego de estrategia que desarrolla capacidades como la lógica y la combinatoria y que tiene el atractivo de convertirse en una batalla apasionante, en la que cada jugada proporciona nuevos conocimientos. Mientras los niños se encuentran inmersos en la partida, no son conscientes del aprendizaje que están realizando. ¿Por qué? Porque se están divirtiendo.

Beneficios de la práctica del ajedrez en el desarrollo infantil

Habiendo sido demostrados los beneficios del ajedrez para la mente, muchos colegios se plantean incluirlo dentro de su catálogo de actividades extraescolares. Incluso ya hay experiencias muy satisfactorias en este sentido, por ejemplo, el famoso "Programa de Ajedrez de las Escuelas de Nueva York", realizado en 53 colegios de educación primaria en los años 90. Razones no faltan. Es un hecho que la práctica del ajedrez mejora la concentración de los niños, así como aptitudes relacionadas con la constancia y la paciencia. Esto repercute indudablemente en su autoestima personal, ya que refuerza la confianza en sí mismos a la hora de resolver los problemas.

El ajedrez enseña a los niños a ser pacientes y valorar las alternativasEl ajedrez enseña a los niños a ser pacientes y valorar las alternativas

Los niños se muestran más cautelosos a la hora de pensar las jugadas, puesto que analizan los movimientos del contrario y reflexionan sobre los siguientes. Su memoria mejora y siguen procesos de lógica, analítica y deducción, lo que sin duda les beneficiará a lo largo de su vida.

Habituarse a pensar de esta manera, valorando las opciones y sus consecuencias es un importante aspecto que influye en su desarrollo cognitivo. Los niños maduran de una forma que implica reflexión y análisis. Mejora su habilidad para resolver problemas. Por lo tanto, estamos hablando de una actividad extraescolar que influye de manera transversal. Es decir, jugando al ajedrez, los niños aprenden a pensar y esto les puede ayudar en la generalidad de las asignaturas y los proyectos que emprendan durante su infancia o su vida adulta. Por ejemplo, el ajedrez está vinculado directamente con progresos en matemáticas o en el lenguaje porque su mente se vuelve más analítica.

Los niños aprenden a ganar, perder y pensar
Por otro lado, cuando juegan al ajedrez, los niños aceptan unas normas establecidas promoviendo así que no les resulte problemático asumir la disciplina. De igual manera, su mente está más preparada para aceptar el fracaso y aprender de los errores en el juego, además de ponerse en la situación de los demás. Aprenden a pensar, pero también a perder y a ganar. En esta línea, el trabajo en equipo y la sana competitividad son otras de las actitudes beneficiosas que el ajedrez aporta a los niños. Asumen un reto y se implican en conseguirlo. Si pierden, adquieren nuevos conocimientos y se sienten más preparados para la siguiente partida.

No les sobrecargues a actividades extrescolares No les sobrecargues a actividades extrescolares

Junto con estas capacidades, uno de los aspectos más interesantes de la práctica del ajedrez es la medida en que se desarrolla la capacidad para generar alternativas. En otras palabras, la creatividad. El pensamiento alternativo procede de la reflexión acerca de las posibilidades, combinando las posibles para crear nuevas soluciones, imaginar nuevos movimientos e intentar ser originales para sorprender al contrincante. Es más, se adaptan a movimientos imprevistos y adecuan las jugadas a situaciones nuevas. En resumen, el coeficiente intelectual de los niños aumenta, dado que se trabajan ambos hemisferios de una manera divertida. Atacar al rey enemigo se convierte en la aventura del aprendizaje.

Consejos para los padres

En primer lugar, es conveniente no empezar a jugar antes de los cuatro años. A partir de esa edad, los niños aceptan las normas, aunque continúan asimilando el aprendizaje como un juego. Como todavía les cuesta separarse de lo concreto, se debe empezar por conceptos básicos como los movimientos de las piezas o la finalidad del juego. Utilizar dibujos y cuentos es muy recomendable para que los aprendan y se diviertan. Progresivamente empezarán a interiorizarlos para desarrollar otros conceptos más abstractos, acordes con su desarrollo evolutivo.

Los niños tienen que ir descansados al colegioLos niños tienen que ir descansados al colegio

No les enseñes antes de los cuatro años
Es importante no saturar a los niños de actividades extraescolares. Elegir un horario adecuado puede resultar un quebradero de cabeza para los padres. Es importante que el niño no se encuentre cansado cuando asista a las clases, porque la actividad requiere concentración y esfuerzo. Por ello, lo ideal es que se realice por la mañana, por ejemplo durante los fines de semana. Se trata de que el estado de ánimo de los niños les permita pensar con claridad, sin que ello suponga una carga a sus actividades cotidianas.

En caso de no ser posible, lo mejor es que acudan a las clases durante la primera hora de la tarde, preferiblemente a principios de semana, cuando todavía no se sientan cansados de la rutina semanal. Los padres pueden practicar las jugadas que han aprendido y de esta forma, compartir la actividad con sus hijos y, de paso, beneficiarse de su práctica.

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