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Tratamientos para la fimosis en niños y adolescentes
Tratamientos para la fimosis en niños y adolescentes
SALUD INFANTIL

Tratamientos para la fimosis en niños y adolescentes

La fimosis es natural en los niños muy pequeños, pero con el paso del tiempo debe corregirse sola o si no hay que intervenir con tratamientos como la circuncisión.

La fimosis es una dolencia que afecta a los niños y que puede derivar en tener que someterse a una operación -circuncisión- para ponerle solución y evitar males mayores cuando alcance la edad adulta. Se trata de una irregularidad que se produce en el pene y que tiende a desaparecer según va creciendo el niño, pero en caso de que no se corrija es cuando hay que recurrir a un tratamiento que puede derivar en una intervención quirúrgica. Se trata de una deformidad de la piel del pene y que hace que la que rodea el prepucio no se baje fácilmente.

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Esta circunstancia es habitual cuando son bebés y el prepucio y los genitales requieren unos cuidados mínimos. Cuando nacen es así pero al crecer el pene también se va estirando la piel y acaba por ceder hasta que se puede retirar fácilmente de alrededor del prepucio. Si no es así puede ser muy molesto y causa de infecciones, por lo que se suele buscar un tratamiento para eliminarlo y que en ocasiones pasa por operar para hacer lo que vendría a ser una circuncisión.

La fimosis, natural al nacer

Como comentábamos todos los bebés nacen con fimosis pero según van creciendo la piel del prepucio va cediendo y es fácil que se baje. Cuando el niño alcanza cierta edad como pueden ser los ocho o diez años y la piel no acaba de ceder es cuando se hace necesario consultar con el médico para iniciar un tratamiento que, como última solución, tiene la operación.

Todos los bebés tienen fimosis, pero se corrige solo al ir creciendoTodos los bebés tienen fimosis, pero se corrige solo al ir creciendo
Hay que tener en cuenta que aunque suene algo escandaloso, porque al fin y al cabo hablamos de operar a un niño de corta edad, la fimosis es algo normal. Lo que ocurre es que tiende a solucionarse con el paso del tiempo y se corrige sola. Esto se debe a que el propio pene va creciendo, los niños se tocan e incluso empiezan a tener erecciones. Todo ello favorece que la piel que rodea el prepucio ceda.

Si a medida que el niño crece sus padres detectan que la fimosis no se va reduciendo ha de consultarse con un médico para que analice el caso. El profesional es el que mejor puede aconsejar a la familia para cada caso concreto, pero por lo general se espera a que tenga unos 10 años antes de plantearse siquiera la operación. Hasta entonces se cree que aún puede arreglarse de manera natural.

Motivos para operar

Aún así hay motivos que pueden llevar a que el médico recomiende operar al niño antes de alcanzar esa edad y es porque la fimosis esté acarreándole otra serie de dolencias. Puede que tenga dolor o inflamación al orinar, provocado por el hecho de que la piel impida su salida. Y también puede sufrir diversas infecciones, debido en parte a que al no retirarse la piel fácilmente dificulta la limpieza del prepucio y con ello la higiene.

En esos casos no se suele esperar a que la fimosis remita por si sola ni a que el menor alcance cierta edad, se planifica una circuncisión a la mayor brevedad posible. De este modo se solventarán los problemas que estaba teniendo el menor.

Hay soluciones previas a la operación, que no se suele practicar antes de los 10 añosHay soluciones previas a la operación, que no se suele practicar antes de los 10 años

Otras soluciones previas a la operación

Pero la intervención de circuncisión no es la primera solución. Existen en el mercado farmacológico cremas con cortisona -siempre recomendadas por un facultativo- que se aplican en la piel del prepucio y le 'ayudan' a ir retirándose con facilidad. Tienen un alto índice de efectividad, lo que ha hecho que en los últimos años se haya reducido de manera significativa el número de niños que se operan de fimosis.

Cuando las pomadas no funcionan es el momento de intervenir al niño. La operación consiste en realizar un pequeño corte -circuncisión- y extirpar parte de la piel para que pueda moverse fácilmente. Se hace con anestesia local y en el mismo día el niño puede recibir el alta hospitalaria. No entraña complicaciones y la recuperación dura unas dos semanas en que se prohíbe el ejercicio físico y se han de hacer convenientes curas para evitar infecciones.

Qué ocurrirá si no se trata

Si la fimosis no ha remitido antes de que el niño alcance la adolescencia el médico siempre va a recomendar un tratamiento para eliminarla por las consecuencias que puede tener en la edad adulta no hacerlo. Para empezar tiene más probabilidades de sufrir infecciones, debido a que la higiene es más complicada y problemas para orinar, puesto que la piel extra dificulta su salida. También dificultará sus relaciones sexuales puesto que le resultarán muy dolorosas.

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