PREVENCIÓN

La toxoplasmosis en el embarazo

Te explicamos en qué consiste la toxoplasmosis y las graves consecuencias que pueden tener en el feto esta enfermedad.

Toxoplasmosis
El parásito de la toxoplasmosis puede afectar al feto

A lo largo de los nueve meses de gestación, una mujer pasa por distintos controles y se realiza varios análisis para vigilar que no haya ninguna anomalía. Entre las revisiones que se hacen durante los primeros meses es una detección del parásito de la toxoplasmosis, una enfermedad contagiosa que en otro momento no tiene por qué ser peligrosa pero durante el embarazo puede comportar complicaciones.

La toxoplasmosis


La toxoplasmosis es una enfermedad provocada por un parásito conocido como "Toxoplasma gondii". Dicho parásito se encuentra en las heces de los gatos, en la carne cruda u otros alimentos crudos. Los síntomas de la toxoplasmosis en condiciones normales son tan leves que a menudo pasan desapercibidos. Son síntomas parecidos a los de la gripe, como fiebre o malestar general.

Pero contraer la toxoplasmosis poco antes de quedarse embarazada o durante el embarazo puede llegar a ser peligroso para el feto.

Los efectos del toxoplasma en un feto


Si una mujer embaraza contrae el parásito de la toxoplasmosis por primera vez existe la posibilidad de que el bebé se contagie y padezca lo que se conoce como "Toxoplasmosis congénita". Una posibilidad que aumenta a medida que avanza el embarazo. No es lo mismo contraer la enfermedad en el primer trimestre, cuando las probabilidades de infectar al feto son de un 15%, que infectarse en el último trimestre, cuando las probabilidades aumentan hasta un 65%.

La toxoplasmosis puede afectar gravemente al feto
El problema radica en que el feto no presenta anomalías visibles antes de nacer. Pero a largo plazo, las consecuencias pueden ser terribles. Desde sufrir un aborto espontáneo hasta padecer consecuencias meses después de nacer como problemas de visión y audición, hidrocefalia, retraso en el aprendizaje o ataques de apoplejía.

¿Cómo prevenir el contagio?


Una mujer embarazada o con intención de quedar en estado puede prevenir el contagio de la toxoplasmosis de distintas maneras. Si tiene un gato en casa y no es inmune al parásito de la toxoplasmosis no tiene por qué deshacerse del animal pero deberá tomar alguna medida de precaución. El intestino de los gatos es un refugio ideal para el Toxoplasma gondii. Llega allí cuando el felino come algún alimento infectado por dicho parásito. El parásito se deposita en las heces de los felinos y se esparcen por la arena, el agua o el aire. Por eso, hay que intentar dar al gato alimentos bien hechos y evitar que salga a la calle para que no se alimente de ratones u otros animales que puedan estar contaminados. También hay que intentar limpiar el felino y su hábitat con unos guantes protectores o pedir a otra persona que lo haga.

El Toxoplasma gondii se mantiene vivo en la carne cruda por lo que no es recomendable que las mujeres embarazadas coman carne poco hecha o embutidos. A pesar de que en ciertos estadios de congelación el parásito puede no sobrevivir, la carne congelada no está exenta de peligro.

Gatos y toxoplasmosis
Los gatos pueden portar toxoplasmosis

Debido a que el parásito de la toxoplasmosis se transmite por los excrementos de los gatos, es importante lavar bien la comida cruda (ensaladas, frutas) por si ha entrado en contacto con el Toxoplasma. La leche no pasteurizada o los huevos crudos también son susceptibles de ser portadores del parásito por lo que se deben evitar.

Si se realizan actividades relacionadas con la jardinería también es importante no entrar en contacto directo con la tierra. Guantes protectores y una higiene exhaustiva son recomendables para no contraer la enfermedad por esta vía.

¿Cómo tratar la enfermedad?


Si a pesar de todas estas medidas una mujer contrae la enfermedad y se detecta, ésta se trata con antibiótico para reducir el riesgo de contagio al bebé y se hace un seguimiento más exhaustivo del embarazo.

La toxoplasmosis es una enfermedad leve que, a pesar de ser peligrosa para las embarazas tiene una tasa de contagio muy reducida. Aun así, conocer las vías de contagio y evitarlas es una manera sencilla de no contraerla. Es importante realizar los controles rutinarios del embarazo y ante cualquier duda consultar al médico.
Sandra Ferrer Martes, 24 de Julio de 2012
 
 
 
 
 

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