Menú
7 síntomas de vegetaciones en niños
7 síntomas de vegetaciones en niños
PROBLEMAS AL RESPIRAR

7 síntomas de vegetaciones en niños

Descubre cuáles son los síntomas de las vegetaciones en niños para identificar cuanto antes este trastorno respiratorio.

Las vegetaciones o adenoides son un tejido linfoide esponjoso que se ubica detrás de las fosas nasales. Su principal función es proteger al cuerpo de las influencias externas que puedan causar alguna alteración en el organismo. Es por ello que las vegetaciones actúan cuando entran en contacto con el cuerpo humano bacterias, virus o cualquier elemento que pueda causar una mala reacción. Nos ayudan produciendo linfocitos que protegen de distintas infecciones.

Las vegetaciones en los niños

Cuando los niños son pequeños, como no han sido apenas expuestos después de haber pasado 9 meses en el vientre de su madre, corren más riesgo de poder padecer algún tipo de infección por no estar preparados para combatirlas. Es por esta razón por la que el papel de las vegetaciones puede ayudar a que las defensas de los niños sean mucho más fuertes y se activen en cuanto la infección entra en contacto con ellos a través de la boca o la nariz.

Como ya hemos dicho, los niños están más expuestos ya que su sistema inmunológico no se encuentra igual de desarrollado. Es por ello, que las vegetaciones se desarrollan demasiado por su continuo trabajo. Normalmente, las adenoides suelen tener un tamaño superior en los niños hasta los cinco años. A partir de esa edad, éstas suelen ir disminuyendo hasta desaparecer porque el cuerpo humano va buscando otras formas para protegerse de las posibles infecciones ajenas.

Un síntoma claro de vegetaciones es que el niño o niña caiga con frecuencia enfermo de infecciones como la otitisUn síntoma claro de vegetaciones es que el niño o niña caiga con frecuencia enfermo de infecciones como la otitis

Causas y síntomas de las vegetaciones en niños

El aumento de tamaño de las adenoides puede deberse a que el cuerpo del niño perjudicado se encuentra luchando contra alguna infección exterior. Se supone que una vez pase el peligro, las vegetaciones deberían volver a su tamaño anterior, pero no siempre ocurre así, resultando molesto para el niño. También es posible que no sea necesario que haya un riesgo para que las adenoides aumenten su tamaño. En ocasiones, éstas se desarrollan en el recién nacido más de lo normal provocando en éste distintas dificultades y molestias.

Los síntomas comienzan a hacer aparición cuando el tamaño de las adenoides es tan grande que llega a taponar la nariz del niño. Este taponamiento puede ser total o parcial, aunque en cualquier caso es notable e incómodo para aquel que lo padece. De esta primera consecuencia, se derivan los siguientes síntomas:

1. Cambios en la respiración. Al tener la nariz taponada, al niño no le va a quedar más remedio que respirar por la boca. En el caso de que el taponamiento de la nariz sea parcial, igualmente, puede hacer que el niño, al ver dificultades para respirar, también opte por emplear la boca para este cometido.

2. Boca seca. Este es uno de los síntomas que se produce en relación al taponamiento de la nariz. Al respirar continuamente por la boca, es posible que el niño tenga una continua sensación de sequedad bucal y sienta una gran necesidad de beber agua frecuentemente. De esta sequedad también puede derivarse la aparición de mal aliento por la falta de hidratación.

3. Dificultades para tragar. Al tener la boca seca, es muy probable que la garganta se irrite por la falta de hidratación. Por mucho que se aumente el consumo de agua, no se podrán contrarrestar los efectos de tener que respirar únicamente por la boca y no por la nariz. Por ello, es recomendable que el niño no se vea obligado a comer alimentos que le sea complicado pasar.

A los niños con vegetaciones es común que les cueste más tragarA los niños con vegetaciones es común que les cueste más tragar

4. Ronquidos. Cuando se produce una inflamación de las vegetaciones, es posible que el niño empiece a roncar por las noches. Puede ser un sonido bastante ruidoso, pero contra el que no se puede hacer nada. Éste es un problema tanto para el niño que ronca como para la persona que tiene que dormir con él ya que ninguno descansa totalmente.

5. Apneas del sueño. El taponamiento de la nariz también puede provocar este tipo de problema. Cuando un niño está durmiendo, al no tener facilidades para respirar, es posible que se produzca una interrupción de la respiración momentánea haciendo que se quede sin aire durante ese momento. En este caso, sólo afecta al sueño del niño con las vegetaciones inflamadas haciendo que no descanse lo suficiente como para estar descansado durante el día.

6. Congestión nasal. La presencia de una posible infección puede hacer que haya una mayor presencia de mocos que busquen combatirla. Esto hará que el taponamiento de la nariz sea mayor y que no se vea únicamente afectado por el aumento de tamaño de las adenoides.

7. Aumento de las infecciones. Cuando los niños tienen las vegetaciones inflamadas, éstas no pueden proteger al cuerpo de igual manera que si estuvieran en un estado óptimo. Es por ello que el sistema inmunitario del niño se ve expuesto a un mayor número de riesgos. Entre las infecciones más comunes que puede contraer está la otitis, aunque también es posible que pueda padecer sinusitis o faringitis.

Artículos recomendados

Comentarios