CONOCER EL TRASTORNO

Los síntomas del autismo: cómo detectar a un niño autista

El trastorno del espectro autista (ASD) está basado en un grupo de trastornos que afectan al neurodesarrollo.

Dentro del trastorno del espectro autista (ASD) hay un grupo de trastornos
Dentro del trastorno del espectro autista (ASD) hay un grupo de trastornos

Dentro del trastorno del espectro autista (ASD) basado en un grupo de trastornos que afectan al neurodesarrollo, se encuentra el autismo, una anomalía neurológica cuyas consecuencias suelen derivar en dificultades de la comunicación, problemas en la socialización, e incluso conductas inusualmente repetitivas y limitadas.

Esta anomalía constituye la forma más grave de ASD, es por eso por lo que también suele ser conocido como ASD clásico. Los diagnósticos apuntan a que, con muy diversos grados de afectación, una de cada 88 personas padecen este trastorno, al igual que uno de cada 54 niños varones, pues éstos últimos tienen más probabilidades de tener ASD que las mujeres. Del mismo modo, puede presentarse en torno a cualquier grupo social, étnico y racial, pues no es discriminatorio ni entiende de distinciones.

El autismo está asociado con comportamientos constantes
Normalmente el autismo daña de manera considerable la capacidad de la persona para comunicarse normalmente y relacionarse con los demás. De igual manera, está asociado con comportamientos constantes y repetitivos que se convierten en rutinas dependientes. Ahora bien, estos síntomas pueden variar dependiendo del grado ASD que padezca el autista, de ese modo pueden manifestarse de forma leve o inflexible.

A qué edad es posible detectar el autismo


Este trastorno se puede diagnosticar con la ayuda de especialistas a la edad de los 3 años, si bien investigaciones actuales están desarrollando nuevos métodos para poder hacer un pronóstico acertado a los 6 meses de edad. Normalmente son los padres los primeros que detectan los comportamientos poco frecuentes de sus hijos o los que ven impotentes como el niño no progresa adecuadamente al ser incapaz de desarrollar ciertas facultades que suelen tener lugar en las diferentes etapas infantiles.

Resulta difícil determinar una edad en la que se detecte el autismo
Resulta difícil determinar una edad en la que se detecte el autismo

Sin embargo, resulta difícil establecer una edad determinada en la que los padres puedan detectar el autismo en sus hijos. Puede que noten diferencias incipientes desde el nacimiento o que el niño vaya creciendo normalmente y un tiempo después pierda capacidades. Así mismo, los pediatras pueden llegar a conclusiones erróneas, descartando señales de autismo y aconsejando a los padres que esperen un tiempo para ver en qué línea continúa su desarrollo.

Si sientes cierto resquemor acerca del progreso de tu hijo, lo más recomendable es que acudas a tu pediatra cuanto antes para que pueda ser evaluado a través de un reconocimiento o por medio de la realización de ciertas actividades que no afectarán la sensibilidad del niño. Esto es realmente importante para que pueda beneficiarse de una intervención temprana a través de las numerosas terapias que existen en la actualidad.

No existen tratamientos 100% eficaces
Es cierto que no existen tratamientos que curen o que sean 100% eficaces, pero si se realiza una detección temprana, llevando a cabo una intervención óptima en un entorno educativo propicio, en la etapa preescolar se pueden obtener mejoras realmente importantes. Tal mediación se basa en numerosos programas que facilitan el desarrollo de habilidades cognoscitivas, de sociabilidad y comunicación verbal.

Razones por las que aparece el autismo


Los científicos aún no se han manifestado claramente al respecto, y es que aunque no se sabe cuál es su causa efectiva, lo que resulta probable es que la genética y el ambiente puedan ser factores condicionantes. De hecho numerosos estudios revelan que las personas que padecen esta anomalía disponen en el cerebro de niveles insuficientes de neurotransmisores, como la serotonina.

Este tipo de anormalidad puede generarse durante el desarrollo del feto debido a un desarrollo cerebral irregular como consecuencia de ciertos factores ambientales, aunque un hallazgo de tal magnitud como éste requiere una investigación más concisa y rigurosa.

Los niños autistas tienen la falta de juegos sociales e imaginativos
Falta de juegos sociales e imaginativos
Así mismo se cree que la herencia puede ser determinante a la hora de padecer autismo, y es que nuevos estudios con mellizos indican que algunas personas tienen mayor predisposición genética al autismo que otras. De ese modo, si un mellizo padece este trastorno, existe una alta probabilidad de que el otro también este afectado.

Lo mismo sucede en familias en las que uno de los hijos tiene ASD y es que existe un riesgo más alto de padecer la anomalía en una descendencia posterior. Incluso en numerosos casos algunos familiares o directamente los padres de un niño autista pueden presentar dificultades leves en la comunicación, a la hora de relacionarse o pueden estar afectados por la realización de conductas repetitivas, lo que probaría la importancia de los genes heredados.

Los síntomas más frecuentes del autismo


La característica más usual del autismo es el desarrollo de una sociabilidad defectuosa. Como ya decíamos anteriormente, un bebé puede mostrar desde temprana edad enormes indiferencias manifiestas hacia otras personas, o incluso un niño que se ha desarrollado normalmente, puede en un momento dado volverse socialmente impasible.

Uno de los síntomas más frecuentes es evitar el contacto visual
Según esto, los síntomas más frecuentes son los siguientes: el niño autista no suele responder a su nombre, evita el contacto visual con otras personas, tiene dificultad para poder interpretar lo que sucede a su alrededor, carece de empatía, lleva a cabo movimientos constantes o realiza conductas nocivas como morderse, su habla es tardío e incluso puede utilizar voces inusuales sin importarle lo que la otra persona está intentando decir.

El niño autista tiene mayores probabilidades de padecer enfermedades de gran consideración, como esclerosis tuberosa, convulsiones epilépticas, trastornos que dificultan su aprendizaje e incluso trastorno por falta de atención. De hecho, aproximadamente un 30% adquieren epilepsia una vez son adultos.

¿Se puede diagnosticar el autismo?


Algunos casos son más fáciles de detectar que otros al existir diversos grados de autismo. Puede resultar difícil reconocer este problema en los niños afectados de manera más leve o incluso la anomalía puede quedar oculta tras problemas físicos más graves. En cualquier caso, existen una serie de indicadores claves que te darán las pautas para poder estar en alerta. Estos indicadores se dividen en tempranos y tardíos.

Dentro de los tempranos se incluyen los siguientes: no señalar ni balbucear una vez cumplido un año de edad, no reconocer su nombre ni responder a él, no mantener un contacto visual normal, no sonreír, no decir frases de dos palabras a los dos años o no repetir palabras sueltas a los 16 meses, pérdida del habla o ciertas capacidad sociales.

Los médicos especialistas deben diagnosticar el caso
Los médicos especialistas deben diagnosticar el caso

Dentro de los tardíos se encuentran: incapacidad para tener una conversación, preocupación excesiva por algunos objetos o personas, incapacidad para hacer amistades, dificultad del habla utilizando un lenguaje repetitivo o inusual, falta de juegos sociales e imaginativos o intereses intensificados de forma irregular.

La manera que tienen los especialistas médicos a la hora de llevar a cabo un diagnóstico de calidad es a través de cuestionarios u otro tipo de evaluaciones que indiquen y muestren la conducta del niño. Algunas de estas técnicas tienen que ver con la observación que han de hacer los padres mientras que en otros casos se hace necesario una combinación indagatoria entre los padres y el doctor.

En el hipotético caso de que tu hijo tenga algunos de los síntomas anteriormente mencionados, es necesario realizar una evaluación más completa a través de un equipo multidisciplinar formado por un psiquiatra, un neurólogo, un psicólogo, un terapeuta y otros profesionales que ayuden a obtener una información neurológica más exhaustiva.

No es lo mismo el autismo que el síndrome de Aspergersi
En cualquier caso, debido a ciertos comportamientos similares, no hay que confundir niños autistas con niños que tengan problemas de audición. Por eso es vital llevar a cabo pruebas de audición en todos aquellos niños que presenten dificultades en el desarrollo del lenguaje. Así mismo, no es lo mismo el síndrome de Asperger que el autismo, pues en estos casos los niños mantienen conductas autistas pero presentan habilidades del lenguaje perfectamente desarrolladas.

Desgraciadamente no existe ninguna cura para el autismo. Las terapias actuales están limitadas para que exista una mejoría en el comportamiento del niño autista. Este tipo de intervenciones suelen llevarse a cabo a través del aprendizaje conductual, de los medicamentos para tratar posibles síntomas como la depresión o la ansiedad, e incluso otras terapias alternativas de tipo dietético sin que existan estudios científicos como base. De todas maneras, muchos niños mejoran con la edad gracias a este tipo de tratamientos siendo esencial la detección temprana de los trastornos autistas.
Marcos Farrell Lunes, 19 de Agosto de 2013
 
 
 
 

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