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Niños hiperactivos: cómo detectar la hiperactividad
Niños hiperactivos: cómo detectar la hiperactividad
CÓMO DIAGNOSTICARLO

Niños hiperactivos: cómo detectar la hiperactividad

Es uno de los trastornos de la conducta en la niñez más comúnmente diagnosticado y afecta aproximadamente de al 3-5% de los niños en edad escolar.

Hay que diferenciar entre niño inquieto y niño hiperactivo

Hoy en día es muy común oír hablar de niños hiperactivos, y en ocasiones creemos que lo que ocurre es que los niños son eso, niños, y se mueven, juegan y no paran quietos. Se tiende a pensar erróneamente que la culpa es de los padres que no saben cómo controlar a sus hijos y que conceptos como niños hiperactivos son invenciones "modernas". Sin embargo, los niños hiperactivos existen, y la dificultad de un correcto diagnóstico junto a lo inespecífico de los síntomas, pues muchos de los rasgos forman parte del comportamiento normal de la mayoría de los niños, provoca que muchos niños que sufren un trastorno de hiperactividad no sean tratados correctamente, desencadenando otros problemas en la adolescencia.

Se trata de un trastorno de la conducta caracterizado por un comportamiento hiperquinético (movimiento excesivo). Es más frecuente en niños que en niñas. Los niños por regla general son muy activos, pero suelen responder bien a instrucciones específicas y a un programa de actividad física regular. Por otro lado, un niño hiperactivo, tiene dificultades para seguir instrucciones y para controlar los impulsos. Para realizar un correcto diagnóstico, el especialista necesitar tanto la información de los padres, de la escuela y del pediatra, así como observar directamente el comportamiento del niño.

Qué es la hiperactividad

La hiperactividad es un trastorno de la conducta de los niños, descrito por primera vez por Still en 1902. Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad motora, se mueven continuamente sin que toda esa actividad tenga un propósito. Estos niños van de un lado para otro, cuando comienzan algo lo abandonan rápidamente para comenzar otra cosa, que a su vez, vuelven a dejar inconclusa. Esta hiperactividad tiende a aumentar cuando están en presencia de otras personas, y por el contrario, disminuye cuando están solos.

La hiperactividad es un trastorno de la conducta caracterizado por el movimiento excesivo
Definir a un niño hiperactivo no es fácil, pues un comportamiento que puede parecer excesivo para una persona, puede no serlo para otra. Sin embargo, comparando al niño hiperactivo con otros niños, los primeros son más activos, lo cual se puede convertir en un problema si esta situación interfiere con el rendimiento escolar o la capacidad para relacionarse. Y es que la hiperactividad infantil es bastante frecuente. Se calcula que afecta al 3% de los niños menores de siete años, siendo más habitual en el sexo masculino (se da en 4 niños por cada niña). Existen algunas causas que predisponen este trastorno como son los trastornos cerebrales o del sistema nervioso central, los trastornos emocionales o el trastorno de déficit de atención entre otros.

Síntomas del niño hiperactivo

¿Cómo podemos saber si nuestro hijo es simplemente nervioso o presenta un trastorno de hiperactividad? Estos niños son impulsivos y desobedientes. Son incapaces de estarse quietos en los momentos necesarios. Un niño que se mueve mucho en el patio de juegos es normal, pero estos niños son incapaces de estarse quietos en clase o durante tareas concretas. Existe un perfil de niño hiperactivo, que se caracteriza por algunos de estos rasgos de personalidad principalmente:

- Juega con las manos o con los pies, o se retuerce en su asiento.

- Abandona su asiento cuando lo que se espera de él es que esté sentado.

- Corre y trepa excesivamente en situaciones inapropiadas.

- Presentan dificultad para jugar tranquilamente o dedicares a actividades de ocio.

- Parece que siempre está en marcha. Actividad motora excesiva o inapropiada.

- Dan respuestas precipitadas, antes de que las preguntas se terminen de formular.

Éstos serían rasgos generales de la conducta de un niño hiperactivo. Existen además indicadores de hiperactividad según la edad del niño.

Niño hiperactivo saltandoNiño hiperactivo saltando
- De 0 a 2 años: descargas clónicas durante el sueño, problemas en el ritmo del sueño y durante la comida, períodos cortos de sueño y despertar sobresaltado, resistencia a los cuidados habituales, reactividad elevada a los estímulos auditivos e irritabilidad.

- De 2 a 3 años: Inmadurez en el lenguaje expresivo, actividad motora excesiva, escasa conciencia de peligro y propensión a sufrir numerosos accidentes.

- De 4 a 5 años: problemas de adaptación social, desobediencia y dificultades en el seguimiento de normas.

- A partir de 6 años: impulsividad, déficit de atención, fracaso escolar, comportamientos antisociales y problemas de adaptación social.

Diagnóstico

Con demasiada frecuencia, los niños problemáticos son etiquetados incorrectamente como niños con trastorno de hiperactividad, y por otro lado, muchos niños que verdaderamente sí lo tienen, no son diagnosticados. El niño será sometido a una evaluación por parte del especialista (psicólogo o psiquiatra infantil) que abarca desde cuestionarios para padres y profesores, evaluación psicológica del niño y evaluación mental, nutricional, física, psicosocial y del desarrollo. La clave del diagnóstico es que los síntomas se mantengan de forma crónica e inadecuada para la edad del niño y que dichos síntomas no sean consecuencia de otras causas. Se debe diagnosticar el trastorno y determinar las causas del comportamiento. Este trastorno ya se detecta antes de los siete años y algunos niños presentan síntomas más acuciados que otros. La Academia Estadounidense de Pediatría ha determinado que para realizar un correcto diagnóstico los síntomas deben estar presentes durante al menos 6 meses y ser observados en dos o más escenarios, y no ser causados por otros problemas. Además, deben ser tan graves que causen dificultades significativas en el hogar, la escuela y las relaciones con sus compañeros.

Existen algunos trastornos asociados al niño hiperactivo, por lo que es necesario realizar un correcto diagnóstico diferencial. El más habitual es el trastorno de déficit de atención. Este trastorno de la conducta se caracteriza por dificultad para la concentración, inestabilidad emocional y conductas impulsivas. Este trastorno puede aparecer sólo, al igual que el trastorno de hiperactividad, o lo que es más frecuente, que se dé una combinación de ambos, dando lugar a lo que se conoce como Trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH. En él se combinan síntomas de hiperactividad, síntomas de impulsividad y síntomas de atención. Por ello es necesario saber cuál de los dos trastornos sufre o sí se trata de una combinación de ambos.

Tratamiento

El tratamiento depende de cada caso individual. Si el niño precisa o no tratamiento farmacológico, deberá ser determinado por el médico. El tratamiento psicoterapéutico está destinado a mejorar el ambiente familiar y escolar, favoreciendo una mejor integración del niño a la vez, que se ponen en práctica técnicas de modificación de conducta.

Suelen ser niños impulsivos y desobedientes
Existe también un tratamiento cognitivo a través del cual el niño aprende a redirigir su conducta impulsiva. Técnicas de relajación o actividades físicas que permitan dejar "salir" libremente toda su energía, pueden ser también útiles. Indudablemente la intervención estará encaminada a trabajar de manera interdisciplinar, buscando la implicación de padres, familia, profesores, pediatras y psicólogos. Se realizarán actividades dirigidas a controlar y canalizar correctamente esa hiperactividad en todos los entornos del niño, ya sea, la casa, la escuela y demás ámbitos sociales.

Los expertos recomiendan hablar con el niño sobre la hiperactividad, no dejarle de lado, pues esto sólo contribuirá a fomentar su frustración. Los padres son una de las principales fuentes de apoyo, pues a diario el niño se enfrenta a situaciones que no controla. Los padres son quienes mejor pueden ayudarle a afrontarlas, alabando sus logros.

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