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Mi hijo es muy dependiente de mi, ¿qué puedo hacer?
FAMILIA

Mi hijo es muy dependiente de mi, ¿qué puedo hacer?

¿Notas que tu hijo o hija no sabe hacer nada sin ti? ¿Que siempre quiere estar a tu lado? Te ayudamos a que sea más autónomo y sociable, lo que fomentará su responsabilidad.

Hay niños que por lo general son sociables, algo desobedientes y que les gusta ir a su aire. Sin embargo, hay otros que por el contrario les gusta estar pegado todo el día a los padres y no quedarse solos. Hablamos de niños muy dependientes. ¿Pero qué entendemos por dependiente?

Hasta los 2 o 3 años es totalmente normal que los bebés y niños sean totalmente dependientes de los padres y no debemos preocuparnos. Cuando nace el bebé tenemos que aportarle todo tipo de cuidados: la comida, limpieza, atención, amor... Poco a poco y según van pasando los meses el bebé se va volviendo más autónomo y más selectivo a la hora de elegir quien quiere que sea la fuente de sus cuidados, normalmente la madre aunque también puede ocurrir con el padre o alguno de los abuelos, las personas que tienden a interactuar más con él. Cuando estamos ante un niño de esas edades no podemos decir que sea demasiado dependiente incluso aunque no pare de llorar y pedir atención. Un bebé NUNCA va a ser demasiado dependiente. Sin embargo, cuando el niño cumple años va adquiriendo cierta movilidad, autonomía y edad entendemos que ya va siendo demasiado mayor para permitirle según que cosas.

Recuerda que es normal que antes de los 3 años sean totalmente dependientesRecuerda que es normal que antes de los 3 años sean totalmente dependientes

Cómo saber si mi hijo es demasiado dependiente

Son casos en los que el niño pequeño busca continuamente la atención y compañía de la madre aun pudiendo quedarse al cuidado de otras personas queridas. Cuando son mayores, a partir de los 6-7 años, los niños comenzarán a tomarse muy en serio los comentarios de los padres y necesitarán continuamente su aprobación para seguir adelante en algo (tomar decisiones, hacer los deberes solos, jugar con sus amigos...). También se verá dificultada la capacidad de disfrutar si no están los padres presentes (sobre todo si no está la madre).

¿Eres excesivamente controlador o controladora?

Lo primero que debes hacer si tu hijo es demasiado dependiente es reflexionar sobre la forma que tienes de educar. No tiene porque ser ni buena ni mala, sin embargo existe el típico perfil de padre o madre muy controlador. Suelen ser padres que se cansan porque no tienen tiempo para si mismos e intentan en la medida de lo posible que su hijo se separe más de ellos, pero a la vez son muy estrictos y siempre están demandando a su hijo que las cosas se hagan bien. Si no están bien hechas es que están mal, no se aceptan intermedios. Esto angustia el niño y hace que se vuelva muy inseguro, por eso pregunta y quiere cerciorarse continuamente de que lo que está haciendo es lo correcto. Provocan niños con baja tolerancia al fracaso y temerosos ante las críticas.

Por otro lado, los padres miedosos también contribuyen a que sus hijos lo sean, así como dependientes de ellos mismos. Sobreproteger al niño solo lo volverá más tímido, ansioso y crecerá con más miedos que la mayoría de sus iguales.

Déjales poco a poco al cargo de personas de confianza para que se vayan acostumbrandoDéjales poco a poco al cargo de personas de confianza para que se vayan acostumbrando

Qué puedo hacer

Si notas que la dependencia de tu hijo puede convertirse en un problema no esperes más y actúa. ¿Qué hacer en estos casos?

- Evalúa tu comportamiento con él: las madres o padres demasiado sobreprotectores generan niños inseguros y miedosos porque no tienen la oportunidad de vivenciar por ellos mismos las propias experiencias. A menudo los padres de forma inconsciente (con el fin de evitar futuros males físicos o emocionales al niño) potencian esta forma de comportamiento. Tal vez también tengas que superar tus propios miedos y aprender a relajarte un poco más.

- Déjale más frecuentemente al cargo de otras personas. Las primeras veces tiene que ser alguien muy cercano y con el que se lleve bien. Puede que tu hijo lo rechace y puede que tengas que obligarlo al principio, hazlo, con el tiempo te lo agradecerá. Habla con él y hazle ver que entiendes sus sentimientos, su preocupación, su malestar... Nunca menosprecies sus emociones. Sin embargo, a la vez que le transmites que le apoyas tienes que mostrarte firme e irte separando de él gradualmente. Si supera esos periodos de ausencias refuérzale con atención (también delante de otras personas significativas, como algún familiar o amigo cercano).

- Cuidado con las críticas. Una madre o padre que está continuamente criticando hace que el niño se sensibilice al fracaso. Son los típicos padres que quieren que todo sea perfecto y siempre están puntualizando las cosas. Es frustrante para los niños y aumenta su inseguridad. Por otro lado, no debemos reírnos nunca de sus sentimientos, tenemos que hacerle ver que le comprendemos y evitar expresiones como: "no me molestes para esa tontería", "ya eres mayorcito", etc. Rechazar apoyo a un niño que te pide ayuda rebaja su autoestima y le vuelve ansioso, por lo que seguramente demandará más atención por parte de los padres (ya que se siente solo y tal vez asustado) y como estas demandas serán ansiosas eso producirá enfado por parte de los padres y el niño se sentirá peor... Es un bucle.

Reservad un rato para pasar juntos o juntas, pero que sepa en qué momento seráReservad un rato para pasar juntos o juntas, pero que sepa en qué momento será

- Asígnale tareas. En casa es recomendable que le asignes tareas para que haga, no importa si no son muy complicadas, la idea es que el mismo se de cuenta de que confías en él y que se vea capaz de hacer las cosas solo. Cuando termine de hacerlo refuérzale aunque lo haya hecho mal, queremos que se haga independiente no el amo de casa perfecto. Si criticas la actividad que le has mandado solo conseguirás ofenderle y volverle más temeroso a hacer las cosas por si mismo por miedo a hacerlas mal.

- Ayúdale a socializar. Llévale a sitios donde pueda relacionarse con otros niños asegurándote de que al menos al principio conoce a alguien del grupo, si no es así dile que estarás cerca de él vigilando que todo va bien. Poco a poco y según vaya abriéndose a otros niños vete alejándote del ambiente, hasta que vaya cogiendo más confianza.

- Dedícale un tiempo solo para él. Al menos un rato al día estate con él, sin distracciones y sin nadie más, solo vosotros dos. Además, intenta que él sepa el momento del día en el que ocurrirá, es importante que los niños dependientes tengan una rutina y sepan de antemano lo que ocurrirá porque eso les va a producir seguridad. Al saber que ese momento es solo para vosotros dos evitaréis que se comporte de forma dependiente en otros momentos del día. Durante esos ratos con tu hijo también puedes ayudarle a explorar u posible hobby con el que sea capaz de divertirse solo, por ejemplo dibujar, leer, hacer puzzles, manualidades...

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