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¿Cuántas horas tiene que dormir un niño que va a la guardería?
¿Cuántas horas tiene que dormir un niño que va a la guardería?

DESCANSO

¿Cuántas horas tiene que dormir un niño que va a la guardería?

Dormir bien es imprescindible para los más pequeños. Descubre las pautas a seguir para garantizar el descanso de tu hijo.

Bebe en la cama El descanso de los bebés es muy importante

¿Cuántas horas debe dormir mi hijo? ¿Qué debo hacer si se niega a dormir la siesta? ¿A qué hora debo mandar a mi hijo a la cama? Estas son algunas de las dudas a las que se enfrentan a diario los padres de pequeños de entre uno y tres años. En este artículo te damos algunas de las claves para saber si tu hijo duerme lo suficiente y para garantizar el descanso apropiado del bebé.

¿Cuántas horas debe dormir mi hijo?

Los niños de entre uno y tres años se encuentran en una etapa en la que descubrir el mundo, explorar y realizar nuevas actividades supone una aventura cada día. Además, es en esta etapa en la que la mayoría afronta un cambio radical en su vida: el inicio de la guardería.

Todas estas nuevas vivencias pueden afectar a su descanso. Por ello es importante que los padres presten atención al número de horas que duerme el bebé y a la calidad de su descanso. Los pediatras y demás expertos en la materia señalan que los niños de entre uno y tres años deben dormir entre 12 y 14 horas al día. Habitualmente los pequeños de esta edad duermen entre 10 y 12 horas por la noche y durante el día realizan una siesta de entre una y tres horas.

Los menores que acuden a la guardería suelen realizar la siesta en la misma. Si el descanso diurno se realiza en casa es importante que se produzca en un horario no demasiado cercano a la hora de ir a la cama. Tampoco debe ser demasiado prolongado para no interferir ni alterar el sueño nocturno. La siesta -tanto en la guardería como en casa- es una pausa en el desarrollo de las actividades diarias y cada niño necesitará una duración diferente de la misma. Además, a medida que van creciendo, necesitan siestas cada vez más cortas.

Bebe durmiendo Las horas de sueño varían a medida que crece el niño

Respecto a la hora de ir a la cama por la noche, no existe una regla fija. Todo dependerá de la hora a la que el niño deba levantarse a la mañana siguiente para ir a la guardería. Resulta fácil realizar el cálculo de 10 o 12 horas de descanso en función de la hora a la que se tenga que levantar el bebé. Lo habitual es que los niños se vayan a la cama entre las 20.00 y las 21.00 horas.

La responsabilidad de garantizar el buen descanso de los niños es de los padres. Por ello, son los progenitores los que deben establecer una rutina que ayude al niño a descansar de manera apropiada.

Rutina para dormir

Los expertos recomiendan que el pequeño disfrute de un periodo de relajación y tranquilidad antes de ir a la cama. Un juego tranquilo, un baño relajante, la lectura de un cuento o escuchar música tranquila ayudarán al niño a recuperar la calma antes de acostarse. Lo apropiado es dedicar unos 30 minutos a estas actividades.

Acto seguido, establece unas pautas que el niño deberá cumplir a diario y mantente firme en caso de que se niegue a seguirlas. Cepillarse los dientes, cambiarle el pañal y ponerle el pijama; le indicarán que ha llegado la hora de irse a la cama, con o sin sueño.

Mete al niño en su cama de forma tranquila y relajada. Despídete de él con un beso de buenas noches y sal de la habitación. Adaptarse a esta rutina puede llevar un tiempo, pero no debes ceder ante el primer llanto. Si el bebé llora, espera unos minutos antes de acudir a su lado. Cuando lo hagas, tranquilízale con caricias y palabras amables pero sin cogerlo en brazos. Una vez calmado, sal de la habitación.

Es importante que el niño se sienta arropado y protegido, pero no le dejes caer en malas costumbres como quedarte a su lado hasta que se duerma. Colocar su peluche favorito junto a él en la cama puede serte de gran ayuda.

Madre e hijo en la cama Establece rutinas para ir a la cama

Junto a estas rutinas, es importante garantizar la comodidad del bebé a la hora de dormir. Para ello hay una serie de factores que los padres no pueden pasar por alto. La temperatura de la habitación deber ser la apropiada, entre 21 y 24 grados es lo más adecuado. El pijama del niño también es importante. No debe provocar al niño ni demasiado frío ni demasiado calor. Evita los ruidos estridentes en el resto de la casa mientras el niño descansa.

La iluminación también juega un papel importante en el descanso del bebé. Cada niño tiene necesidades diferentes. Una habitación oscura y tranquila facilitará su descanso. No obstante, muchos pequeños tienen miedo a la oscuridad y necesitan dormir con una tenue luz.

Aún teniendo en cuenta todos estos factores, existen distintos motivos por los que el descanso del niño se puede ver alterado.

Problemas y alteraciones del sueño

El inicio de la guardería es toda una aventura para los más pequeños de la casa y supone una revolución tanto para el menor como para sus padres. Al arrancar esta nueva etapa pueden producirse alteraciones del sueño que pueden afectar a la vida diaria del bebé. Es importante, por tanto, reafirma las rutinas relacionadas con el sueño y el descanso del menor.

Bebe jugando Las alteraciones del sueño pueden afectar a la vida diaria del bebé

Seguir las pautas establecidas y ser rígidos al cumplir los horarios y hábitos conocidos por el niño puede ser de gran ayuda. Pero siempre hay excepciones. Cuando el niño está enfermo o se ha producido algún cambio importante en el seno familiar, la flexibilidad nunca está de más. Sin embargo no se debe ceder ante las peticiones sin fundamento del niño por muy costoso que esto resulte en ocasiones.

Observa a tu hijo, es la mejor forma de saber si descansa lo suficiente o tiene problemas de sueño. Si se duerme en los trayectos cortos en coche, se muestra irritable durante el día o le cuesta levantarse por las mañanas, probablemente no descanse lo suficiente. Reorganiza sus rutinas y ayúdale a crecer sano.

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