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Fimosis y circuncisión en los niños y bebés
Fimosis y circuncisión en los niños y bebés
EN EL PENE

Fimosis y circuncisión en los niños y bebés

La fimosis es un problema en el prepucio que tiene soluciones antes del quirófano. La circuncisión evita que se padezca este mal.

Los niños con fimosis tienen dificultades para orinarLos niños con fimosis tienen dificultades para orinar

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La fimosis es una anomalía dolorosa producida por un problema en la mecánica del prepucio. Es una enfermedad frecuente del aparato reproductor masculino, sobre todo en los bebés. Se produce cuando el prepucio es demasiado estrecho o no es lo suficientemente elástico, lo que le imposibilita para retraerse sobre el glande.

Es frecuente que los recién nacidos y los bebés puedan tener fimosis, puesto que su aparato reproductor no está desarrollado totalmente y la punta del pene está recubierta por una piel que todavía sigue siendo apretada y poco flexible. También es muy común que el problema persista durante un tiempo, e incluso muchos niños pequeños tienen fimosis. Suele desaparecer en la mayoría de los niños con el paso del tiempo de manera natural al alcanzar los tres años. Se trata, pues, de una fimosis fisiológica. Existe una variedad de la fimosis más grave que requiere ser tratada con urgencia. Es lo que se conoce como parafimosis. Ocurre cuando el prepucio no puede colocarse en su posición e imposibilita la circulación de la sangre al pene.

La fimosis en los niños y su prevención

Los niños con fimosis tienen dificultades para orinar. Además, presentan hinchazón en la punta del pene, que suele aparecer decolorada y con magulladuras. Si observamos que el niño hasta los tres o cuatro años tiene problemas para retraer el glande, lo más conveniente es no intervenir. Sin embargo, es necesario seguir unas pautas en relación a su higiene íntima. Hay que limpiar el prepucio y el glande, tirando hacia atrás la piel del prepucio hasta donde se pueda. No hay que forzarlo. Si lo hacemos, lo único que se puede conseguir es causar heridas que podrían provocar infecciones.

La limpieza es importante para evitar que aparezca la fimosis
Cuando observéis que el estrechamiento impide la salida de la orina o encontramos anomalías al orinar como que la caída de la orina es débil, no es uniforme, tarda mucho en iniciar o es demasiado lenta debéis acudir al pediatra cuanto antes. También es alarmante si a los cinco años no puede descubrir el glande.

La prevención de la fimosis en los bebés pasa por la limpieza del pene como se ha explicado anteriormente. Insistimos en que no hay que hacerlo de manera forzada. Alrededor de los dos años, es conveniente retraer cuidadosamente el prepucio para limpiar las secreciones que se hayan podido acumular tanto en este como en el glande, pero siempre con mucha suavidad. Es muy recomendable, explicarle al niño cómo tiene que limpiarse cuando se baña, para que adquiera el hábito de hacerlo.

Tratamiento de la fimosis infantil

Habitualmente, los especialistas intentan evitar la intervención quirúrgica, que se reserva para los casos en los que no funcionan otros métodos. Se suelen prescribir corticoides que se administran por vía tópica, es decir, aplicando la crema sobre la piel que se encuentra entre el prepucio y el glande. Es necesario que se efectúen pequeñas y suaves retracciones del prepucio durante un minuto mientras se aplica la crema. Estos ejercicios se realizarán dos o tres veces al día. Consultad al urólogo acerca del modo de administrarles la crema. Este tratamiento no debe extenderse mucho en el tiempo, los corticoides pueden resultar perjudiciales si se utilizan durante períodos largos. Si se considera que no funciona, deberá esperarse unos meses antes de volver a intentarlo. Sin embargo, este tratamiento es muy efectivo en la mayoría de los casos de fimosis.

El quirófano es la última vía para solucionar una fimosisEl quirófano es la última vía para solucionar una fimosis

Cuando a pesar de los tratamientos, el problema persiste, se recomienda la cirugía. No obstante, por los motivos que se ha explicado anteriormente, no se realizan operaciones de este tipo a bebés y a niños menores de cuatro años. Lo habitual es que se opere a los niños entre los cinco y los siete años, para evitar someterlos a la presión psicológica de una intervención quirúrgica.

La circuncisión

La circuncisión es una práctica quirúrgica que se remonta a tiempos ancestrales y que consiste en extirpar la piel del prepucio. Se cree que fueron los egipcios los que comenzaron a practicarla. En algunas culturas y religiones como en el judaísmo, su práctica es obligatoria para todos los varones. Entraña algunos riesgos, como en todas las operaciones. No os alarméis, puesto que se trata de una operación muy segura. Sin embargo, conviene ser conscientes de que en la intervención se pueden producir sangrados. Vuestro hijo estará atendido por profesionales en todo momento, así que en caso de producirse, ellos se encargarán de que no se produzcan otros problemas mayores. También pueden aparecer infecciones derivadas de la propia operación. Es normal que se aparezca cierto enrojecimiento en la zona del aparato reproductor. Además, también se puede producir alguna lesión en el pene, pero sin demasiada relevancia.

La circuncisión es una operación segura con un preoperatorio sencillo
El preoperatorio es sencillo. Bastará con tomarle muestras de sangre y orina para que los anestesistas determinen el tratamiento anestésico. En las circuncisiones infantiles, se administra anestesia general para que los niños permanezcan dormidos durante todo el procedimiento. Aunque existen varias formas de realizar la circuncisión, la más frecuente es sujetar la piel del prepucio desde la cabeza del pene mediante una especie de anillo. Se corta el prepucio y se retira el anillo. Una vez extirpado, se sutura la piel con puntos reabsorbibles para que la herida quede cerrada. El cuerpo absorberá las suturas en un plazo de 7 a 10 días. Aproximadamente en unas tres semanas, las heridas se habrán curado por completo.

Tras la circuncisión hay que tomar medidas higiénicas para que no haya infeccionesTras la circuncisión hay que tomar medidas higiénicas para que no haya infecciones

Normalmente el niño puede regresar a casa después de habérsele practicado la circuncisión al cabo de unas horas después o al día siguiente como máximo. Sentirá molestias al orinar, debido a las suturas. También puede aparecer una costra amarilla en la zona que ha sufrido la cirugía y presentar hinchazón. Si sangra durante las 24 horas después de la intervención, podéis utilizar una tela limpia y presionar la herida durante 10 minutos. También deberéis aplicar compresas de hielo cada 20 minutos para paliar el dolor y la hinchazón. Durante la primera semana quizás necesite tomar analgesia, siguiendo siempre las prescripciones médicas.

Podéis bañar a vuestro hijo sin problemas. Tendréis que mantener ciertas medidas durante el postoperatorio tales como limpiar la herida con agua y jabón y mantener un apósito esterilizado con antiséptico en la zona para que no se produzcan infecciones. Es muy recomendable aplicar vaselina para hidratar la piel de la zona. Además, es importante que se coloque el pene hacia arriba cuando le pongáis la ropa interior. Procurad que no realice actividades físicas como deporte o juegos de movimiento durante al menos una semana.

Si observáis que se produce de nuevo sangrado, fuera de las primeras 24 horas o aparece pus en la zona de la herida, no dudéis en acudir al médico. Otros signos de alarma es que el dolor se intensifique o se prolongue más de lo normal y que el pene aparezca rojo o inflamado. Sin embargo, estos síntomas suelen ser raros y los niños suelen recuperarse con normalidad de la operación. En poco tiempo, vuestro hijo se encontrará perfectamente y la salud de su aparato reproductor quedará garantizada.

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