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¿A qué edad puedo dejar a mis hijos adolescentes salir en Nochevieja?
¿A qué edad puedo dejar a mis hijos adolescentes salir en Nochevieja?
FIESTA DE AÑO NUEVO

¿A qué edad puedo dejar a mis hijos adolescentes salir en Nochevieja?

La Nochevieja es un evento al que a los más jóvenes les hace mucha ilusión salir a celebrarlo con los amigos y amigas, y no podemos evitar que lo hagan.

Seguramente todos los años unos días antes de Nochevieja tendrás la misma cantinela en casa, tu hijo te pide que le dejes salir y tú... no sabes que decir. La Nochevieja es un día que preocupa a los padres y que les pone en una situación difícil, sobre todo cuando nuestro hijo ya es mayor de edad. Cuando aun no tiene la mayoría de edad la respuesta es fácil: hasta que no tengas 18 no sales de noche. Suponemos que cuando cumplan esa edad ya serán lo suficientemente responsables como para cuidar de si mismos. Sin embargo, la sociedad en la que vivimos no permite que los adolescentes maduren tan rápido como antes.

Hace unas décadas los jóvenes no estaban tan sobreprotegidos como estaban ahora y se independizaban antes de casa. Actualmente las condiciones laborales así como la situación general del país hace muy difícil que los jóvenes puedan madurar a la misma edad que antes. Por tanto, en casa de los padres es muy fácil seguir manteniendo el rol del adolescente y muchos se estancan en él, nos encontramos por tanto ante jóvenes en mayoría de edad que se comportan como si tuviesen 15 años.

¿Qué hacemos en esos casos?

Para los jóvenes la fiesta de Nochevieja es muy importantePara los jóvenes la fiesta de Nochevieja es muy importante

Valora todos los factores de riesgo

No hay una respuesta acertada porque los padres deberán valorar todas las circunstancias de la situación, por ejemplo, no es lo mismo vivir en un pueblo pequeño, donde todo el mundo se conoce, que en una gran urbe, tampoco es lo mismo salir al bar de la esquina que a una fiesta en una discoteca con barra libre, ¿cómo puede volver a casa? ¿Andando? ¿Tiene que coger un taxi? ¿Solo o acompañado?... También hay que valorar como de responsable es nuestro hijo: ¿ha cumplido siempre los horarios? ¿Suele mentir? ¿Elude responsabilidades? ¿Asume sus fallos? ¿Se sabe controlar? ¿ha llegado ebrio a casa alguna vez? ... Muchas son las variables a tener en cuenta, por eso no se puede poner una edad concreta, podemos encontrarnos con adolecentes de 16 mucho más responsables que jóvenes de 20. Sin embargo, siempre hay algunos factores que aumentan el peligro de que la noche no acabe como nosotros querríamos, como por ejemplo las fiestas en macrodiscotecas... Hay que valorarlo y establecer los límites y horarios en función de eso.

Llegad a un acuerdo entre los dos

Lo mejor es ser sinceros desde el principio con ellos y que ambas partes lleguen a un acuerdo. En el caso de decir que "no" deben de dejarse claros los temores que tienen los padres y pedir comprensión por su parte. El hecho de que no se les deje salir en Nochevieja no significa que no puedan salir en otra noche del año. Todos sabemos que es una noche donde es fácil trasgredir los límites y que además su seguridad no depende tanto de él si no también del resto de la gente que estará alrededor.

Si das la negativa por respuesta tendrás que estar preparado para responder a todas sus réplicas y puede que no sepas ni que contestar a más de una. Mantente preparado y evita las respuestas lacónicas tipo: "porque no" si no quieres que tu hijo te acabe guardando rencor por injusto. También evita los argumentos que más adelante pueden volverse en tu contra, por ejemplo muchos padres optan por la frase: "mientras sigas viviendo en esta casa harás lo que yo diga". Sin embargo, aunque puede ser efectiva, el progenitor da la imagen de inconsistente si anteriormente le dijo que con 18 años ya podría salir, es normal que reclamen algo que se les ha prometido aunque no tengan todavía las habilidades necesarias para gestionar la salida correctamente.

Por el contrario, si tu respuesta es "sí", debes asegurarte de que las normas están bien claras desde el principio y que no hay ningún cabo suelto. Normalmente los adolescentes se mostrarán muy colaboradores en ese sentido si les dejas salir pero ten en cuenta que puede que nos acaben mintiendo sobre las condiciones. ¿Y si la fiesta en vez de ser en casa de su amigo es en la discoteca de las afueras? Al final, los padres son los que van a llevar la voz cantante serás los hijos los que tendrán que resignarse y aceptar si quieren salir. De todos modos, no debería ser difícil negociar con ellos si se han establecido límites desde el principio de la crianza.

No intentes dejar la negociación de salir en Nochevieja para más adelanteNo intentes dejar la negociación de salir en Nochevieja para más adelante

Una última prueba

En el caso de que los padres dejen que su hijo salga de noche deben de ver esta salida como una última prueba para que los adolescentes pongan en práctica todos los valores que han aprendido hasta ahora, pues las cosas no cambian de un día para otro... También se les debe de dejar claro que les vemos como personas responsables y que si les dejamos salir es porque tienen nuestro voto de confianza... y que por otro lado nos gustaría seguir manteniendo... La Nochevieja es vista como una salida especial y hace ilusión a todos los adolescentes, por eso, no podemos estar evitándola siempre, porque lo que hoy puede ser Nochevieja mañana podría repetirse la historia con la fiesta de carnaval, o el concierto de X cantante, o la noche de San Juan. Ellos deben ver que si les dejas salir es como un "regalo" por su buen comportamiento durante todo el año.

¿Y si llega ebrio o ebria a casa?

Aunque la edad no debería ser la que decidiese lo cierto es que a partir de los 18 años los jóvenes ya pueden acudir a casi todas las fiestas y consumir alcohol. ¿Qué podemos hacer entonces si nuestro hijo regresa a casa borracho? Lo mejor es que atiendas la embriaguez y esperes a que se le pase, echarle la bronca en ese momento no servirá de nada porque no te va a escuchar y solo te amargarás. Una vez que él esté mejor deberás hablar con él tranquilamente pero de forma determinante, y sobre todo, deberás ser consecuente con lo que decidas.

Por último, hay que recordar que los límites, normas y valores se tienen que establecer desde el principio de la crianza y predicar con el ejemplo, aun así eso tampoco nos asegura que nos vayan a hacer caso en una situación concreta, pero por lo menos tendrán más en cuenta nuestra opinión.

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