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¡Cuidado! Los manguitos y flotadores pueden ser peligrosos
¡Cuidado! Los manguitos y flotadores pueden ser peligrosos
PISCINA

¡Cuidado! Los manguitos y flotadores pueden ser peligrosos

Los manguitos y los flotadores infantiles parecen un excelente accesorio para que jueguen en la piscina sin peligro, pero en verdad tenemos que tener mucho cuidado.

Estamos en pleno verano, en agosto, el mes más caluroso de todo el año, y hay zonas de España en las que la única forma de sobrellevar este calor es acudir corriendo a la piscina. Cuando se tienen niños esto es incluso más socorrido, porque así ellos pueden disfrutar del agua, jugar con sus amigos o familiares y, sobre todo, gastar esa energía que antes gastaban en el colegio. Siempre bañados en protección solar, y protegidos con manguitos y flotadores, creemos que nuestros niños se encuentran totalmente a salvo de cualquier daño. Pero... ¿realmente es así? Nada más lejos de la realidad. Lo que nosotros creíamos que era la salvación de los niños en la piscina, tanto los manguitos como los flotadores, pueden acabar siendo su perdición si no tenemos cuidado.

Debemos vigilar en todo momento a nuestros hijos en la piscinaDebemos vigilar en todo momento a nuestros hijos en la piscina

Estos elementos de protección han sido los únicos que hemos conocido hasta ahora para evitar que los niños se ahoguen en la piscina, mas los expertos llevan años advirtiendo de su peligrosidad y, sobre todo, recomendando que no se usen. Porque pese a que creamos que pueden salvar vidas, realmente las están poniendo en riesgo.

Sin tener en cuenta todavía lo peligrosos que pueden llegar a ser, hay que señalar que si los manguitos o flotadores no están hechos del material adecuado, o son demasiado pequeños o grandes, o no se encuentra inflados en la medida correcta, pueden llegar incluso a hacer daño a los niños. Y estos, en lugar de disfrutar de un rato de piscina, estarán constantemente molestos e incluso queriendo salirse del agua. Así que hay que tener mucho cuidado con los materiales que se eligen.

Falsa sensación de tranquilidad que puede llevar a la desgracia

Los manguitos tienen varios inconvenientes muy claros. Uno de ellos, el que más señalan todos los expertos, es que generan en los padres una falsa sensación de tranquilidad que podría acabar saliendo bastante cara. Normalmente, los manguitos se usan para niños que todavía no saben nadar, para que estos tengan una mayor autonomía y puedan desplazarse por la piscina sin necesidad de que sus padres estén todo el rato encima suya, pendiente de ellos. Con los manguitos, los propios padres tienen la sensación de que los pequeños ya no necesitan su atención, y nada más lejos de la realidad. Si se despistan o se descuidan más de la cuenta, pueden encontrarse con que al niño se le escurran los manguitos y, en el mejor de los casos, trague más agua de la cuenta.

Los manguitos deben ser adecuados a la edad del niño y al contorno de sus brazosLos manguitos deben ser adecuados a la edad del niño y al contorno de sus brazos

Es importante, además, que los manguitos mantengan una especie de concordancia, que se ajusten bien al cuerpo de los niños. Si esto no sucede, habrá más posibilidades de que se salgan. Aunque parezca increíble, en la piscina se producen más ahogamientos en las zonas más bajas; esto es porque los padres confían en que los niños estarán protegidos con los manguitos, y para nada es así. Hay que tener mucho cuidado con esto, y no se debe dejar jamás solo a un niño que no sabe nada, independientemente de que tenga manguitos.

Con los flotadores el problema es bastante parecido. Si un niño está jugando con un flotador y se descuida, puede acabar dándose la vuelta y acabar ahogándose sin darse siquiera cuenta los padres. De nuevo, es porque los flotadores generan en los progenitores una falsa sensación de tranquilidad que para nada debería ser así. Porque si un niño no sabe nada, jamás debe quedarse solo en la piscina, bajo ninguna circunstancia. Los flotadores no le ayudarán si de repente se da media vuelta, sino todo lo contrario, porque además harán que no pueda moverse con facilidad.

Así pues, si queréis que los niños jueguen con los flotadores o con los manguitos, que lo hagan siempre con vosotros al lado, pendientes y observándolos. De otra forma, un rato de juego podría acabar siendo una desgracia.

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