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Cómo saber si un niño tiene que acudir al logopeda
Cómo saber si un niño tiene que acudir al logopeda
HABLA

Cómo saber si un niño tiene que acudir al logopeda

Aprende a identificar el momento en que tus hijos necesitan ir al logopeda, sobre todo en cuestiones de aprender a hablar.

Desde hace un tiempo, los logopedas advierten de la permisividad que existe respecto al momento de comenzar a hablar de los niños. Mientras que otros aspectos del desarrollo, como empezar a caminar, son mucho más observados por padres y pediatras y son motivo de preocupación si no se cumplen a la edad prevista, parece que no pasa nada si las primeras palabras se hacen esperar o si se prolonga la edad a la que el niño habla cometiendo muchos errores.

"Ya hablará", "seguro que después hay que mandarle callar", "su padre también tardó en arrancarse a hablar", "que vaya a la guardería con otros niños y así hablará"... son frases que a menudo escuchamos a quienes nos rodean cuando un niño tarda en decir sus primeras palabras.

Pero, entonces, ¿cuándo debemos alarmarnos? ¿Cuándo debemos consultar a un logopeda?

El desarrollo de la comunicación y el lenguaje

Para poder responder a estas preguntas es necesario en primer lugar tener unas breves nociones de logopedia a cerca de cómo se desarrolla el lenguaje en los niños. Los profesionales de la atención temprana no nos cansamos de repetir a las familias que antes de que un niño pronuncie su primera palabra deben suceder primero muchas cosas.

El bebé tiene desde el momento que nace una potente herramienta para comunicarse: el llanto. Es el adulto quien debe atribuir intencionalidad al llanto del bebé, distinguir entre sus diferentes tipos de llanto en función de sus necesidades, etc. Además, el bebé debe ser capaz de fijar la mirada cuando sus figuras principales de apego le sostienen a una corta distancia, de manera que poco después, en torno a los dos meses, aparezca la denominada sonrisa social, esas primeras sonrisas que el bebé esboza ante las palabras y muestras de cariño por parte del adulto.

Debemos estar atentos a su nuestro hijo tarda demasiado en empezar a hablarDebemos estar atentos a su nuestro hijo tarda demasiado en empezar a hablar

En torno a los ocho meses es esperable que el bebé emita el típico balbuceo, en el que se distinguirán varias sílabas diferentes. Ese balbuceo irá complicándose hasta convertirse en una especie de lenguaje propio que sólo el niño parece entender.

Además, a esa edad, a nivel comunicativo, empezará a compartir con el adulto sus intereses o a pedir a través de la mirada. Mirará lo que quiere o le llama la atención, después mirará al adulto para compartirlo y hará algún tipo de sonido. Son los primeros actos de atención conjunta, básicos para el desarrollo de la comunicación y el lenguaje.

Las primeras palabras se esperan en torno al año. Al principio pueden ser inespecíficas. Por ejemplo, "guau-guau" será el perro y todos los demás animales; "mamá", serán su madre y todas las mujeres más cercanas a él... Pero poco a poco estas palabras serán más específicas y abundantes, de manera que al año y medio el niño contará con un repertorio de unas diez palabras u onomatopeyas. Además, será capaz de señalar con el dedo índice todo aquello que desea o le interesa y podrá comprender órdenes e instrucciones sencillas.

A partir del año y medio, el número de palabras aumentará mucho más rápido y comenzará a combinarlas haciendo frases sencillas: "mamá ven", "papá toma", "adiós avión"...

Los dos años son una edad crítica para evaluar si el lenguaje expresivo y comprensivo y la comunicación se están desarrollando con normalidad.

¿Cuándo acudir al logopeda?

Los últimos estudios en logopedia refieren que si un niño a los dos años no domina un repertorio de unas cincuenta palabras y no hace combinaciones sencillas con ellas, se debería consultar con un logopeda. Generalmente son los pediatras los encargados de derivar a estos niños a los servicios de atención temprana, para hacer una valoración y una intervención precoz si fuese necesario. Las intervenciones tempranas favorecen el desarrollo posterior de los niños y previenen en muchos casos la aparición de dificultades mayores en un futuro.

De todas formas, como hemos contado, hay muchas señales de alarma a nivel comunicativo, como la ausencia de contacto visual con el adulto, de sonrisa social o de peticiones a través de gestos que pueden hacer recomendable la consulta con un logopeda para valorar posibles dificultades en la comunicación.

Otros motivos de consulta

Además de la comunicación y el lenguaje expresivo, podemos encontrarnos otra serie de circunstancias que hacen recomendable consultar con un profesional de la logopedia:

- Podemos identificar dificultades en comprensión. Incluso antes de cumplir el primer año el niño debe reaccionar ante palabras familiares, como "¿dónde está papá?" o "¿dónde está el osito?". También es muy importante comprobar que el niño responde a su nombre girándose en la dirección en la que lo llaman, algo que puede comenzar a hacer desde los siete meses.

Al logopeda también podemos llevar a los niños si tienen problemas con diferentes aspectos del lenguajeAl logopeda también podemos llevar a los niños si tienen problemas con diferentes aspectos del lenguaje

- También podemos encontrarnos más adelante con dificultades en la comprensión de instrucciones más complejas o a la hora de seguir un discurso.

- Cuando un bebé tiene alguna dificultad a nivel anatómico que le pueda impedir realizar sus funciones orales con normalidad, como un labio leporino, una fisura palatina, un frenillo lingual muy corto, etc, también es recomendable acudir a un logopeda que nos ayude en la alimentación, la respiración y la articulación de sonidos.

- Otro motivo típico de consulta al logopeda es la dificultad en la articulación de ciertos sonidos más allá de la edad considerada normal para ello o cuando "el niño habla mucho, pero no se le entiende nada". Es frecuente escuchar que un niño va al logopeda para "aprender a decir la R". Sin embargo, como vemos, el rotacismo es sólo uno de los muchos motivos de las consultas en logopedia.

- En ocasiones al niño no se le entiende porque su forma de hablar es extraña, cambia el orden lógico de las palabras en la frase o es incapaz de hacer un discurso coherente. Podríamos estar ante la presencia de un Trastorno Específico del Lenguaje que requiere de intervención logopédica por las implicaciones que puede tener en un futuro.

- También debemos consultar si hay dificultades en la adquisición de la lectoescritura, de cara a determinar la existencia o no de la Dislexia.

- Además, pueden existir otras dificultades más específicas como el caso de la Tartamudez.

En definitiva, aunque las edades a las que se espera que se cumplan los hitos del desarrollo no deben ser extremadamente fijas y debemos tener en cuenta cierta variabilidad y los ritmos de cada niño, sí existen edades y dificultades por las que deberíamos preocuparnos y consultar con un especialista. Será el logopeda el profesional encargado de determinar si conviene esperar y darle al niño un poco más de tiempo o si por el contrario una intervención temprana puede favorecer su desarrollo posterior.

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