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Cómo practicar praxias linguales
LENGUA

Cómo practicar praxias linguales

La lengua es una estructura de gran importancia para hablar y para comer, por eso ante cualquier alteración el logopeda nos ayudará a practicar praxias linguales.

¿Alguna vez has escuchado que "la lengua es el músculo más fuerte que tenemos"? Es una afirmación relativamente común, pero es cierta sólo en parte. Efectivamente, la lengua es muy fuerte y tiene mucha movilidad. Sin embargo, la lengua no es un músculo. Es más bien un saco muscular, fijada al suelo de la boca y formada por 17 músculos, nada más y nada menos.

La lengua

La lengua es un componente clave en las funciones orales:

- En el habla, se utiliza para articular los diferentes sonidos de nuestra lengua.

- En la deglución, es básica para tragar los alimentos.

- En la respiración debe permanecer en reposo, dando forma al paladar.

Por tanto, si la lengua es tan necesaria a la hora de intervenir sobre estos procesos tan básicos, será esencial que se encuentre en unas condiciones anatómicas y funcionales adecuadas.

En el caso de no ser así, si existiera alguna alteración que afectara a la forma o a la función de la lengua, el logopeda será el profesional encargado de trabajar con estos pacientes para mejorar la anatomía, la funcionalidad y la sensibilidad de la lengua, ya que la calidad de vida puede verse muy comprometida.

Según el objetivo que pretendamos trabajar, tras haber llevado a cabo una buena evaluación y valoración, los ejercicios (comúnmente conocidos como praxias, en este caso linguales), serán diferentes.

El logopeda es el profesional que nos enseña las praxias lingualesEl logopeda es el profesional que nos enseña las praxias linguales

Ejercicios y praxias linguales para trabajar el tono de la musculatura de la lengua

Como hemos mencionado, la lengua está formada por un gran número de músculos, cada uno de ellos encargados de una función diferente: elevarla, descenderla, moverla hacia fuera, hacia dentro... Estos músculos deben tener un tono adecuado, es decir, una resistencia que les permita ser funcionales. La lengua por tanto no debe estar ni excesivamente flácida (hablaríamos de hipotonía) ni excesivamente tensa o rígida (lo que conocemos como hipertonía).

A continuación se presentan una serie de ejercicios que probablemente el logopeda nos haga practicar en su consulta. No debemos olvidar que estas praxias deben estar pautadas y guiadas por un profesional adecuado.

- Ejercicios de contra-resistencia: Consisten en vencer la fuerza que el terapeuta ejerce, con un depresor lingual similar a los palitos de madera que utilizan los médicos para inspeccionarnos la garganta. El paciente deberá oponer resistencia cuando el logopeda empuje su lengua con el depresor en diferentes direcciones.

- Ejercicios con un botón: El logopeda nos introducirá un botón en la boca, unido a un cordel del que tirará tratando de sacarlo. El paciente deberá intentar, manteniendo la boca abierta, mantener el botón dentro de la boca, haciendo fuerza con la lengua y manteniendo la presión con la punta por detrás de los dientes incisivos superiores.

- Ejercicios de pesas: Teniendo en cuenta que todos estos ejercicios son similares, tanto en la forma de llevarlos a cabo como en el objetivo, a los que podemos hacer en un gimnasio con pesas para ejercitar brazos y piernas, también podemos hacer pesas con la lengua. Este ejercicio consiste en sacar la lengua lo máximo que se pueda, con la boca abierta y sin tocar los labios ni los dientes. El logopeda introducirá la punta de la lengua del paciente dentro de una arandela, como un anillo. De éste colgará un cordel que tendrá unido un pequeño peso en el otro extremo. El paciente debe soportar este peso con la lengua durante el tiempo o repeticiones que el logopeda establezca.

Praxias linguales para mejorar la movilidad de la lengua

Tal y como comentábamos al inicio, la lengua es muy móvil y todos sus movimientos son necesarios en funciones como el habla o la deglución. Si la movilidad se ve limitada, probablemente tengamos dificultad a la hora de pronunciar algunos sonidos o incluso al beber o tragar alimentos. Por eso es frecuente que en la consulta del logopeda se trabajen las praxias linguales, de manera guiada y controlada, generalmente frente a un espejo, para trabajar los diferentes movimientos que pueden hacerse con la lengua. Por ejemplo:

- Sacar y meter la lengua de la boca, tanto con la boca abierta como con la boca cerrada.

- Intentar tocar la punta de la nariz y la barbilla.

- Pasar la lengua por los dientes superiores y por los inferiores, tanto por delante como por detrás de ellos.

- Tocar con la punta de la lengua las muelas superiores e inferiores, a derecha y a izquierda.

- Tratar de tocar la campanilla o úvula con la lengua.

- Empujar con la lengua los carrillos.

- Hacer pedorretas con la lengua, chasquidos y dar golpecitos sobre el paladar.

Si el paciente tiene mucha dificultad a la hora de hacer estas praxias linguales de forma activa, es probable que el logopeda utilice un guialenguas para poder ayudarle e ir movilizándole él mismo la lengua de la manera deseada.

Las praxias linguales también nos ayudan cuando tenemos problemas en la lengua para tragarLas praxias linguales también nos ayudan cuando tenemos problemas en la lengua para tragar

La lengua en reposo

Como comentábamos al principio, mientras respiramos (teniendo en cuenta que la respiración normal debe hacerse por la nariz), la lengua debe permanecer en reposo. La posición adecuada es manteniendo la punta tras los dientes incisivos superiores, pero

La lengua está formada por 17 músculos
de forma relajada, sin hacer presión sobre ellos para evitar malformaciones y problemas de dentición y mordida. De esta forma, el resto de la lengua se acoplará al paladar y le dará forma. Si esta posición en reposo no es correcta, es probable que los niños vayan desarrollando con los años malformaciones en el paladar.

Ejercicios para mejorar la sensibilidad de la lengua

Existen una serie de ejercicios o praxias linguales destinados a mejorar la sensibilidad. El tacto en la lengua es especialmente importante para diferenciar sabores, texturas, temperaturas... Si existen dificultades a este nivel, pueden trabajarse ejercicios a través de diferentes materiales para experimentar estas sensaciones. Además, podrán trabajarse contrastes y conceptos opuestos como duro o blando, liso o rugoso, húmedo o seco...

Existen infinidad de ejercicios y praxias linguales que se pueden llevar a cabo para mejorar todos estos aspectos: tono, movilidad y sensibilidad. El motivo para llevarlos a cabo puede ser también muy variado. Desde niños a personas mayores, todo el mundo puede necesitar en un momento dado recibir este tipo de terapia que, insistimos, debe estar pautada y guiada por un profesional de la Logopedia que nos ayudará a mejorar nuestras funciones orales y, con ello, nuestra calidad de vida.

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