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Cómo hacer un masaje relajante a un bebé, paso a paso
CUIDAR AL BEBÉ

Cómo hacer un masaje relajante a un bebé, paso a paso

¿Sabías que existen masajes especiales para bebés? Les ayuda a relajarse y a dormir mejor a la vez que refuerza nuestro contacto piel con piel.

Ver a nuestro bebé feliz, relajado y tranquilo, es una señal de que todo va bien. Muchas veces los padres vemos cómo nuestros hijos se muestran intranquilos, nerviosos, inquietos y no sabemos cuál es el motivo que les lleva a ello. Pues bien, en muchas ocasiones, la solución para relajar al bebé es mucho más fácil de lo que puede parecer a simple vista.

Mostrar nuestro amor, nuestro afecto al bebé a través de las caricias o masajes pueden ser el mejor remedio cuando se trata de calmar a nuestro pequeño recién nacido. Los masajes en los bebés ayudan a la relajación, a que el llanto desaparezca, a evitar el estreñimiento y problemas respiratorios...

Saber cómo dar un masaje en cada momento es una de las mejores técnicas que podemos aprender para que nuestros pequeños se sientan queridos, con confianza y aumentará también el afecto y la relación entre padres e hijos.

Cómo dar un masaje para relajar a mi bebé

Para dar un buen masaje relajante a nuestro bebé hay que tener en cuenta todos los detalles, ya que este puede convertirse en un momento muy especial y mágico entre padres e hijos. Lo primero que hay que tener en cuenta para ello es los preparativos que vamos a tener que llevar a cabo.

Recuerda que el ambiente debe ser cálido para que el bebé no tenga fríoRecuerda que el ambiente debe ser cálido para que el bebé no tenga frío

Para que todo sea perfecto, acondicionar una sala o habitación con una temperatura en torno a unos 27 grados centígrados para evitar que nuestro bebé pase frío y por tanto repercuta de forma negativa a relajar al pequeño, ya que el frió contrae los músculos. Poner la habitación con una luz tenue y bajita también incita a la relajación. Si ponemos una luz demasiado fuerte puede que tu bebé se mantenga despierto, por lo que nuestro masaje no surtirá el efecto esperado en él.

Quitarnos todos los anillos, pulseras, reloj y tratar de que nuestras uñas estén bien limadas es esencial. Cualquier rozadura con ellos pueden provocar en el bebé un arañón o rasguño. Por último, debes preparar la superficie en la que vamos a dar el masaje, una toalla, mantita o incluso encima de su camita.

Una vez tenemos todos los preparativos listos, llega la hora de comenzar con el masaje. En un ambiente de relax, con música que incite a la calma puedes empezar con la yema de los dedos, con solo un pequeño roce, dando un masaje por la zona de su carita. Recuerda que el masaje tienes que ser muy suave, por ello lo mejor es dárselo con caricias. Con la punta de tus dedos haz pequeños círculos por la zona de la frente para iniciar el momento relajante. Hazlo siempre de la zona del centro hacia afuera y desde arriba hacia abajo.

Cuando hemos acabado con la zona de la cara, pasamos al pecho. Desnudamos al pequeños, si es que aún sigue vestido, dejándole el pañal puesto por si acaso se le escapa el pipí debido a su estado de relajación, y le vamos dando pequeñas caricias, para que este sienta el contacto de su piel con la tuya.

Después del tronco, llega el turno de las manos y los piesDespués del tronco, llega el turno de las manos y los pies

Una vez hemos terminado con el pecho, podemos pasar a la zona de la espalda. Dándole la vuelta con cuidado al pequeño, lo ponemos boca abajo y con la palma de las manos bien abiertas comenzamos a acariciarlo desde arriba hasta abajo del todo. Pero ten cuidado, no ejerzas demasiada fuerza ya que su columna vertebral no está cien por cien formada y podríamos ocasionarle algún daño.

Una vez hemos terminado con la espalda, podemos pasar de nuevo a la zona del pecho, repitiendo el proceso que hemos explicado con anterioridad. Repítelo las veces que veas necesarias, o las veces que quieras, recuerda que este es tu momento de placer con tu pequeño. Es ahora cuando vais a crear lazos que serán indestructibles en un futuro.

Una vez has terminado con pecho y espalda, si quieres, puedes pasar a las extremidades. Para ello vuelve a poner a tu bebé boca arriba y acaricia sus extremidades desde dentro hacia fuera. Termina jugando con sus dedos, tanto de las manos como de los pies.

Para que el masaje ayude más a relajar a tu pequeño puedes utilizar su aceite corporal, esto ayudará a que los movimientos sean más fluidos y por tanto ayudarán a crear una relajación mayor. Incluir este masaje en la rutina diaria del bebé hará que este duerma mucho mejor todos los días y por ello será un bebé más feliz.

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