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Cepillos de dientes de bebé, qué tipos hay y cómo usarlos
HIGIENE BUCAL

Cepillos de dientes de bebé, qué tipos hay y cómo usarlos

Te damos recomendaciones sobre los cepillos de dientes para el bebé, a partir de qué edad usarlo y cómo lavarle los dientes.

La higiene dental es fundamental a cualquier edad, tanto para los más pequeños como para los más mayores. En el caso de los bebés también es importante que esta higiene se mantenga, tanto con las encías al principio como con los dientes cuando estos comiencen a salir. Y es que durante los primeros años, los niños son mucho más influenciables, y si comienzan a ver el cepillo de dientes como un amigo que solo podrá hacerles bien, acabarán cogiendo buenas rutinas y aprendiendo a cepillar sus dientes por su cuenta.

No obstante, puede que todavía quede bastante para eso. Si tu bebé aún es pequeño y no sabe cómo manejar su cepillo de dientes, tendrás que ser tú el que se encargue de su higiene bucal, prácticamente igual que lo haces con la tuya. Es a partir del año de edad que se podrán comenzar a usar distintos cepillos de dientes, adecuándose siempre al tamaño y a la característica del bebé en cuestión para procurar no hacerle ningún daño.

Pero, ¿cómo debe ser el cepillo de dientes adecuado? ¿Hay distintos cepillos? ¿Se puede usar un cepillo de adultos? La respuesta a esta última pregunta es bastante sencilla: no, no se puede usar el mismo cepillo que usaría un adulto, puesto que los dientes de un bebé no tienen las mismas características que los de una persona mayor. Las cerdas podrían ser demasiado duras, y podrían acabar dañando la boca del bebé; además, seguramente sea demasiado grande y acabe dañando las encías. ¡Así que nada de usar el mismo cepillo para un adulto y para un bebé!

No utilices un cepillo de dientes de adultos en un bebéNo utilices un cepillo de dientes de adultos en un bebé

El cepillo de dientes idóneo para un bebé debe tener una cabeza pequeña, para así poder llegar a todas las áreas posibles de la boca. Además, debería ser redondeado, para ajustarse aún mejor a la boca; las cerdas deben ser sintéticas, y ser bastante densas. No debe ser excesivamente duro, puesto que podrías acabar ejerciendo más fuerza de la cuenta y acabar dañando la encía del bebé sin querer. Procura que el mango sea lo suficientemente largo como para que puedas sujetarlo sin ningún tipo de inconveniente, y recuerda que debes mantener el cepillo igual de limpio que el tuyo, o incluso más, puesto que podrían acumularse una gran cantidad de bacterias, y esto podría provocar una infección. Lo suyo sería, además, ir cambiándolo cada tres meses para que esté siempre en buen estado.

Los cepillos de dientes de silicona son los ideales para los bebés. Podemos encontrar en las tiendas de puericultura y farmacias un tipo que son mordedores, y el único funcionamiento que tienen es que el bebé lo sujeta por le mango, mete la cabeza lo puede meter en la boca y la muerde. No tienen cerdas, sino unas bolitas de silicona, que van ayudando a que se limpien los dientes.

También existen los cepillos de dientes de dedo. En vez de mango, estos se encajan en el dedo índice de un adulto, y lo que hacemos es nosotros mismos limpiar la boca del bebé, sin que él o ella tenga riesgos de atragantarse o hacerse daño. Las cerdas suelen ser también de silicona.

Los cepillos de silicona son los más adecuados para bebésLos cepillos de silicona son los más adecuados para bebés

Distintos cepillos para distintas edades

Cuando el bebé sea más pequeño, y tenga en torno a uno o dos años, el cepillo de dientes que debe usar para mantener la higiene de su boca debe ajustarse a su edad. Lo mejor es ir a la farmacia, o al supermercado, y buscar cepillos adecuados a esa edad; estos deben usarse sin ningún tipo de pasta dental, puesto que el bebé es demasiado pequeño como para calcular todavía, y podría acabar comiéndosela. Estos cepillos deben ser usados de forma suave, después de cada comida, y siempre tratando de hacer ver al bebé que son algo positivo y que no hace daño.

Conforme vaya cumpliendo años, y llegue a los tres o cuatro, ya podrás pasar a otro tipo de cepillo. Además, el niño podrá comenzar a usar la pasta de dientes fluorada, aunque siempre en pequeñas cantidades, y explicándole que no debe tragársela bajo ninguna condición. Todavía tendrás que ayudarle a mantener su higiene, puesto que será demasiado pequeño como para hacerlo por sí mismo, pero podrás comenzar a darle cada vez más y más independencia.

A partir de los cinco años, el niño ya puede pasar a un cepillo de dientes normal con un cabezal más pequeño, usando la pasta de dientes que más le guste dentro de las que se venden para niños. Estas pastas de dientes tienen sabores más agradables, haciendo que los niños tengan más ganas de ir al baño que en cualquier otra situación.

Por regla general, el cepillado debe durar en torno a los dos o tres minutos, debe hacerse siempre en el mismo orden y hacerlo algo rutinario. De esta forma, los pequeños irán aprendiendo y podrán hacerlo pronto por sí solos.

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