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Cómo ayudar a un adolescente con bulimia
Cómo ayudar a un adolescente con bulimia
TRASTORNO ALIMENTICIO

Cómo ayudar a un adolescente con bulimia

Te contamos cómo ayudar a un chico o una chica que tiene bulimia en la adolescencia, para acompañarle en su proceso de recuperación.

La bulimia es un trastorno mental que consiste en que la persona ingiere cantidades extremas de comida en un periodo corto de tiempo para después expulsarla mediante conductas purgativas como el uso de laxantes, vómitos o ejercicio de alta intensidad. Las personas que la padecen no se ven capaces de controlar la cantidad de comida que ingieren y recurren a esas conductas como un intento de paliar los daños, pues tienen miedo a engordar. 9 de cada 10 personas con bulimia son mujeres aunque en los últimos años se han incrementado el número de hombres bulímicos.

En Bekia tenemos varios artículos de cómo detectar la bulimia en la adolescencia, sin embargo, en este nos vamos a centrar en como podemos ayudar a los adolescentes a curarse. Para ello primero hay que informarse bien de cómo es la enfermedad, los factores de riesgo para desarrollar bulimia, anorexia u otros trastornos de la alimentación y los síntomas que tienen para poder detectarlo a tiempo, ya que cuanto antes se identifique más probabilidades habrá de que la persona pueda curarse.

1. Hacerle ver que tiene un problema

Cuando hay sospechas de que hay un trastorno de la alimentación detrás los padres deberán hablar seriamente con la persona, sin embargo, no se le debe acusar ni dar un diagnóstico, ellos no son médicos y solo pondrán a la persona a la defensiva que lejos de colaborar podría negar las evidencias y no reconocer que tiene un problema. La vergüenza o el miedo al tratamiento hará que no quieran pedir ayudar, por eso, lo ideal es que más que acusar los padres le hagan ver que hay algo que no va bien y que necesita ayuda externa. Podéis sugerirle ir a un psicólogo para que valore lo que le está pasando y pueda ayudarle. El trastorno debe tratarse de forma interdisciplinar incluyendo a psicólogos, psiquiatras, nutricionistas y en algunos casos a cardiólogos.

Las personas con bulimia siempre necesitan apoyo de su entorno y ayuda psicológicaLas personas con bulimia siempre necesitan apoyo de su entorno y ayuda psicológica

2. Es imposible superar el trastorno solo

Por eso, debes asegurarte que el adolescente acude a los profesionales pertinentes, no debes pensar que "son cosas" de la edad o que con el tiempo ya se le apsará la tontería. El tiempo solo sirve para cronificar el problema y arraigarlo más. Es triste pero no debes creer las promesas que un bulímico hace sobre que no necesita tratamiento o puede controlarlo, en este sentido debes pensar en el trastorno como en una adicción, si realmente pudieran controlarlo ya lo habrían hecho. La ayuda profesional es primordial.

3. Evita el control excesivo

Si tu hijo ha reconocido que tiene un problema y ha decidido ponerse en tratamiento los médicos les darán unas pautas alimenticias que los familiares deben cumplir a rajatabla, nunca se les debe perdonar cantidades de comida (porque se crea que es poco o mucho) ni desautorizar a los profesionales. Sin embargo, tampoco es bueno que los padres estén continuamente controlando a los adolescentes porque aumentará su ansiedad y las probabilidades de recaer aumentan.

4. No hablar de comida

Hablar con personas que tienen un trastorno de la alimentación es inútil porque digas lo que les digas no les vas a hacer cambiar de opinión. Ellos tienen unas ideas fijas y no vas a poder modificarlas, la mayor parte de estas ideas están sesgadas o son irracionales por lo que discutir sobre ellas solo harán que aumenten sus obsesiones sobre el tema. Estos miedos y creencias solo deberían tratarse en terapia con el psicólogo y el nutricionista. Hablar de la comida con los adolescentes es dar importancia a un tema del que se debería quitar peso. El adolescente ha girado gran parte de su vida en torno a la comida por tanto no puedes hablar con él también de eso cuando estéis a solas. Por el contrario, el tiempo que estés con él debéis pasar un rato agradable juntos haciendo cualquier otra cosa que no tenga que ver con la alimentación.

No eches en cara a tu hijo o hija con bulimia sus conductas, así empeoreas el problemaPNo eches en cara a tu hijo o hija con bulimia sus conductas, así empeoreas el problema

5. Implícate en la terapia

La mejor forma de ayudar a tu hijo adolescente con un trastorno de la alimentación es acudiendo a terapia con él, el terapeuta te dará unas pautas específicas dependiendo la situación del chico, pauta de atracones que sigue, la práctica de purga que utilice y su estado emocional. También hay grupos de apoyo para padres.

6. Apoyo incondicional

Seguramente lo estés pasando muy mal porque ser padre y ver pasar a tu hijo por esta situación es desconsolador. Sin embargo, debe en la medida de lo posible no hacer comentarios sobre la situación que todos en la familia estáis viviendo, sobre todo comentarios relacionados con el trastorno que puedan hacerle sentir culpable. Ej: cuanto dinero tirado a la basura, en otros sitios la gente se muere de hambre, no necesitas adelgazar, etc. Los padres pueden hacerlos para ver si los adolescentes reaccionan, sin embargo son comentarios inútiles porque la mayoría son conscientes de que tienen un problema pero no pueden hacer nada por evitarlo, por eso, decir cosas así solo incrementa sus sentimientos de inutilidad aumentando el riesgo de tener más atracones o incluso desencadenar una depresión en el futuro.

7. El peso no lo es todo

Las personas con trastornos de la alimentación no están siempre delgadas. Es más, las personas bulímicas suelen estar en normopeso (o incluso con sobrepeso) porque lejos de lo que puedan pensar los vómitos o laxantes no les ayudan a estar más delgados. De la misma manera, que una persona recupere su peso normal (el que debería de tener según su metabolismo) no es indicativo de que se haya recuperado, solo se habrá recuperado cuando su forma de pensar y actuar se haya modificado a la par. Antiguamente el tratamiento consistía en ingresar a las personas en el hospital hasta que recuperasen su peso, sin embargo, al darles el alta la mayoría recaían porque aunque los síntomas se habían curado la base del trastorno sigue existiendo. La terapia psicológica debe estar siempre presente.

8. Vuestra preocupación es sobre todo por su sufrimiento

Si detectas un caso y quieres que el adolescente pida ayuda debes hacerle ver que vosotros como padres no queréis obligarle a comer, si no ayudarle a aliviar su sufrimiento para que pueda ser feliz.

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